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Darkness is not forever (Niki)

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Darkness is not forever (Niki)

Mensaje por Noah Valdis el Dom Jun 17, 2012 7:48 pm

Una vez más se hallaba sentado al escritorio, una vez más contemplando sin ver la misma población de cosas inútiles y sin tocar ninguna, y una vez más sin ser capaz de hacer nada productivo desde hacía horas. Así había sido todos los días remontándose semanas atrás; su mente no era capaz de escapar del recuerdo de la noche en que tiró por tierra toda la confianza y el cariño de Niki. Era algo que le martirizaba, le estaba comiendo por dentro como un veneno, como una maldicion, quemándole las entrañas y no dejándole respirar, empujándole a hacer cosas de las que nunca se habría creído capaz y que no hacían sino hundirle más y más en el fango. El dolor del pecho no se iba por más que hiciera, lo que le indicaba que no estaba dando con la acción correcta... Y sabía cuál era. Pero le aterraba llevarla a cabo.

Pegó un manotazo frustrado al escritorio tirando un par de cosas, el enésimo manotazo frustrado. ¿Cuánto hacía desde que no sabía nada de él? Habían pasado días, semanas, meses incluso, volviendo a sentirse tan hundido como no había estado en mucho tiempo... Demasiado tiempo. No le había buscado, no tenía valor... Pues sabía que no soportaría ver el desprecio en esos ojos, el rechazo o peor, el miedo. Pero no podía más. No podía seguir un solo día así o le acabaría consigo mismo. Se inclinó sobre el escritorio apoyando la cabeza en las manos, hundiendo los dedos entre su cabello. Recordaba esa sensación. Eran el mismo dolor y la misma angustia que le habían atenazado cuando le fue arrancada la persona a la que más quería por segunda vez en su vida, destruyendo todo su mundo, su futuro y sus ganas de seguir adelante. Volvía a sentir el ahogo el quemazón en el pecho de entonces, las ganas de hablar y no poder hacerlo, como si le hubieran robado la voz, y el mismo oscuro laberinto que le perdía sin encontrar la salida. ¿Por qué tenía que volver a ocurrir? ¿Qué o quién en ese universo no quería permitirle ser feliz por una vez en su vida?

Levantó la cabeza, aún agarrando su flequillo con una mano y enfocó con los ojos la pantalla en negro de su ordenador. Ahora se daba cuenta de que ni siquiera lo había encendido. Suspiró. No podía seguir así. Aquello era ridículo. Dejar pasar más tiempo no estaba ayudando a cerrar la herida, sino a hacerla más grande hasta el punto que le dolía físicamente. ¿Qué cojones le pasaba? Ezra murió, no hubo nada que hacer, nada que decir ni solución posible. Pero esta vez, la situación era distinta. Niki no había desaparecido... Estaba a tan sólo unas puertas de la suya; podía arreglarlo... Sólo tenía que intentarlo.

Se acabó. Necesitaba... hablar con él. Aunque le odiara, por lo menos... Saberlo.

Se levantó por fin y salió de la habitación con más decisión de la que había mostrado en días. Aun así, todavía le costó mover los pies para alejarse de su cuarto y marchar en dirección a los de los junior, parándose en el camino, apoyándose en la pared y suspirando e incluso dando media vuelta alguna vez. Pero siempre su necesidad se volvió más fuerte que su temor y le impulsó a caminar hasta que se topó con la puerta de la habitacion del chico. Se detuvo frente a ella, alzando la cabeza, tomando aire y soltándolo como una exhalacion de vida.

¿Qué iba a decir? No lo sabía... no venía con un discurso preparado. Tanto tiempo cavilándolo y justo ahora que necesitaba esas palabras las había perdido como si se hubiera reseteado. Tenía miedo... de ver su reacción. Más miedo del que había sentido frente a nada, viendo incluso su piel ponerse de gallina y sus manos temblar cerradas en puños a los lados de su cuerpo. Bajó la cabeza cerrando los ojos con fuerza unos segundos y finalmente, decidiendo no pensar mas, la alzó junto con una mano que movió dubitativamente ante la puerta hasta posar levemente la palma sobre ésta, usando sólo una débil voz para llamar hablándole a la madera.

-...Niki... -su voz salió rasposa, después de tanto tiempo sin pronunciar en alto su nombre y por el nudo que sentía en ella. El corazón se le aceleró vertiginosamente al darse cuenta de que ya había empezado, y no quedó más remedio que continuar-... Soy... Yo. ¿Estás ahí?




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Re: Darkness is not forever (Niki)

Mensaje por Invitado el Dom Jun 17, 2012 11:09 pm

Una semana... Dos semanas... Tres semanas... No sabía cuánto tiempo había pasado ya desde la última vez que salió de la habitación. Al principio, se atrevía al menos a salir a las clases. Y a buscar al mayor por los pasillos. Noah... No sabía nada de él desde ese fatídico día. Tumbado en la cama, como estaba, se llevó la mano derecha al colgante en forma de Clave de Fa que le había devuelto. Lo manoseó, jugó con él entre los dedos... y al final se soltó de la cadena. Levantó levemente las cejas cuando pasó esto, y lo elevó en la mano para mirarlo detenidamente. La anilla... se había roto. Suspiró... parecía que no era él el único roto allí. Ese colgante también había caído. El vínculo con Noah... ¿se habría roto igual? Suspiró hondo, escuchando detenidamente el silencio de la habitación que ya tan bien se conocía. Ya... no podía más.

La verdad... es que no le extrañaba que el mayor no quisiera verle. Seguramente le despreciaría desde ese día. Con lo contentos que estaban los dos... justo le había devuelto ese colgante, y le había hecho muy feliz recuperarlo. Pero lo que vino después, pareció destrozarlos vivos. Al día siguiente, había salido al jardín en un vago intento de encontrarse con él. Pero parecía que estaban destinados a encontrarse siempre por azar, ya que no lo vio por ninguna parte. Y en su lugar, apareció un pollito que resultó ser el de su captor de la tarde anterior. Cuando fue a devolverlo, ocurrió algo la mar de raro. En el comedor... se encontró con Terry, con el cual quería hablar, pero no pudo. Había demasiada gente. Un chico con el pelo bicolor hablaba con un amigo suyo, Leroy... y de repente llegó un compañero suyo de clase, Poomu, con... Grisha. Pero no le hizo nada. Solo se fue a discutir con el del pelo bicolor, solo para luego terminar yéndose los dos felices y contentos. Comprendió entonces por qué el profesor les había capturado esa tarde. Estaba resentido. Y ahora, había encontrado a quien quería por fin.

Suspiró de nuevo... amor. Querer. Esa tarde aun no sabía qué le estaba pasando a él mismo por el corazón. Echaba mucho de menos a Noah... pero no supo en verdad cuánto hasta una semana más tarde, cuando después de buscarlo incesantemente dentro y fuera del colegio, él fue capturado por un demonio y le violó sin piedad. Y fue ese día, cuando llegó a su habitación roto en mil pedazos, en shock, como el día que su hermana le encontró en la calle... que supo que había algo más. Porque no pensaba en su dolor. No pensaba en las heridas que tenía, ni en el daño que le había hecho ese hombre. Solo pensaba... en Noah. Quería estar con él, que le cuidara, como ese día de invierno en las cabañas. Pero no apareció. Ni ese día... ni al siguiente... ni al otro. Él volvió a hacer una ronda más para encontrarle. Solo una. Llamó a su habitación, pero no estaba. Y se rindió. Las sombras de su corazón volvieron a hacerse con él. Y desde ese día... Niki fue cayendo en la más profunda oscuridad de su corazón.

Poco a poco, dejó de asistir a las clases. Dejó de salir a jugar con sus amigos, y de intentar ensayar una canción nueva. Día a día, las horas que pasaba fuera de su habitación se iban reduciendo más y más, hasta que se quedaron... en lo que eran ahora. Nada. Un asistente del consejo le traía la comida, y sus amigos le llevaban los deberes a diario. Pero él no les dejaba pasar. Abría la puerta cuando le apetecía comer, y las tareas seguían en el pasillo. Para qué hacerlas, si no iba a clase. Con todo esto, se había ido quedando más delgadito de lo que ya era. Su piel estaba más clara por la falta de luz solar al no haber salido afuera. Y tenía hasta ojeras, pues las pesadillas le impedían conciliar el sueño. Sus ojos volvían a estar opacos. Oscuros. Sin luz alguna que los iluminara en un pasado no muy lejano. Era como un fantasma aun con su cuerpo. Y la verdad, tal y como iba, pensaba que no iba a tardar mucho en convertirse en uno que vagara por las noches por los pasillos de ese castillo endemoniado.

Y entonces... ocurrió lo inesperado. Le costó registrar en realidad que había pasado de verdad. Pero... no había duda. Había escuchado un murmullo tras la puerta. Parpadeó, tirado en la cama como estaba, y notó su corazón acelerar de golpe. No podía ser... ¿Noah? ¿Era él de verdad? Se sentó en la cama, mirando la puerta con ojos vacíos, huecos de sentimiento alguno. Ahora que por fin había ido a verle... no sabía qué hacer. Si abrirle la puerta o no. Pero... deseaba abrazarle. Verle. Y sentirle de nuevo como antes. No... no podía dejarle fuera. Si tenía que enfrentarse a él... a lo que pensara de él, a su desprecio en sus ojos color hielo... lo haría. Se quedaría a gusto, porque al menos le habría visto. Y... se acabaría todo. Su corazón se rompería por completo... y su alma con él. Así que, lentamente, se levantó de la cama y se dirigió a la puerta, trastabillando por la debilidad que sentía de repente, teniendo que agarrarse a la pared en determinado momento. Cierto... ese día aun no había probado bocado. Con razón. Se acercó a la puerta, sin hacer un solo ruido, pues iba descalzo... y se quedó ahí. Apoyando las manos contra ella, y la frente, suspirando. Era... el momento. Por fin todo se desarrollaría. Se acabó... el huir.

En ese momento, su mano se movió sola, temblorosa. Agarró el pomo de la puerta, y lo giró. Solo esto. Abrió un mínimo la puerta... y se dio la vuelta, sin decir una sola palabra. Caminó de vuelta a la cama, y volvió a tumbarse, de espaldas a la puerta. No quería que lo primero que viera Noah al entrar en ese lugar fueran sus ojos. Pues éstos, como él bien sabía... eran las puertas a su alma. Y en ese momento, no sabía ni lo que podría ver en ellos. Alegría, tristeza, confusión... un ovillo oscuro de sentimientos que no quería mostrarle, o le partiría en dos. Y él... no quería hacerle daño. No más daño del que seguramente ya le habría hecho.
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Re: Darkness is not forever (Niki)

Mensaje por Noah Valdis el Lun Jun 18, 2012 8:21 pm

Esperó... Una voz. Un sonido. Lo que fuera. Conteniendo la respiración incluso para aguzar el oído; esperando la mínima señal que le indicara que Niki estaba ahí. No se movió un ápice de la puerta, con los ojos fijos en la madera como si pudiera atravesarla y ver lo que ocurría en su interior, y la mano posada en ésta aún. Aguardó con el corazón encogido por la inquietud. Su cabeza era una confluencia de sentimientos contrariados, deseando que el chico estuviera allí, deseando que no fuera así y marcharse de una vez pensando que aquello no tenía sentido, queriendo esperar el tiempo que hiciera falta e incluso permanecer alrededor por si volviera... Pero sobre todo, sobretodo, que no se tratara del hecho de que no quisiera abrirle la puerta.

Cerró los ojos y suspiró derrotado cuando, pasados varios minutos, no ocurría nada. ¿Ya está? Tanto le había costado reunir el valor que no había reunido en meses para acercarse hasta allí... ¿y que no estuviera? Se sintió estúpido. Sabía que no iba a darse una segunda vez de voluntad por su parte en mucho tiempo. Dejó caer la cabeza hasta que su frente golpeó con la madera, maldiciendo para sí, una vez más, esa mala suerte que parecía perseguirle. Su mano se deslizó lentamente por la pulida superficie hasta separarse de ella, siguiéndola con unos ojos derrotados... que captaron un detalle hasta entonces ignorado. Una montaña de papeles, libros y demás que se amontonaban junto a la puerta. Intrigado, les dedicó su atención para descubrir que se trataba de tareas de 2º grado. Volvió a mirar hacia la puerta con una sospecha nueva. ¿Significaba eso que Niki llevaba tiempo sin pasar por allí... o sin salir?

Permaneció pensativo unos instantes más, paseando la mirada del montón de deberes al bajo de la puerta, por el cual no se apreciaba luz, de éste a la pared, de ella al suelo... No sabía qué hacer. No quería rendirse aún. Se llevó inconscientemente una mano al brazo contrario, arrugándose la manga mientras pensaba, indeciso... Hasta que asumió que no lograría nada. Resopló, desviando la mirada, terminó por negar con la cabeza y giró sobre sus pies para irse. Y justo en ese momento... el inconfundible sonido del pestillo abriéndose y el picaporte girando llegó a sus oídos. Volvió la vista para encontrarse con la puerta entreabierta y nadie detrás, dejando atisbar su oscuro interior. El corazón le dio un vuelco y empezó a latir con fuerza contra su pecho. "¿Niki...?"

Giró su cuerpo y encaró de nuevo la habitación, posando con cautela una mano en la puerta para empujarla suavemente y abrirla. El interior estaba en penumbra. Aún así, distinguió la inconfundible silueta de un cuerpo tumbado de espaldas a él en la cama. Tragó saliva, sintiendo un nudo tremendo que le ahogaba. Aún le fue necesaria una nueva inyección de valor para ser capaz de vencerlo y hablar.

-... Quiero... hablar contigo -musitó con la misma voz rasposa de antes, en vista de que no recibía palabra alguna por parte del menor. Ello le hacía ponerse más nervioso, ignorando todavía qué era lo que Niki estaba pensando de él. Por lo menos... le había abierto la puerta-... ¿Puedo pasar?

No quería hacer nada sin que él le diera su permiso, ni siquiera cruzar el umbral.




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Re: Darkness is not forever (Niki)

Mensaje por Invitado el Lun Jun 18, 2012 9:06 pm

Tumbado como estaba, hecho una bolita temblorosa, contó los segundos que pasaron hasta que escuchó pasos fuera de su habitación. Pasos débiles, casi hasta temerosos. Noah... qué le estaría pasando por la cabeza para no atreverse a entrar. Quería saberlo. Pero a la vez tenía miedo. Un miedo horrible, que se había apoderado de su cuerpo desde que tomó la decisión de abrirle la puerta. Tum, tum. Tum, tum. Su corazón latía a toda velocidad, pudiendo escuchar él mismo, en el silencio de la habitación, sus propios latidos resonando contra sus oídos. La espera... era terrible. Quería verle, tocarle, abrazarle... y para eso era necesario que entrara en la habitación. Sin embargo... tampoco sabía si sería capaz de hacerlo una vez dentro.

Cuando el fin escuchó las bisagras de la puerta resonar débilmente al abrirse, se encogió levemente, y se abrazó a sí mismo. Cerró los ojos. Notaba un escozor en ellos demasiado fuerte. ¿Qué era eso...? Otra vez... ¿Tenía ganas de llorar? Cerró los ojos con todas sus fuerzas, y se agarró a uno de los dos cojines que tenía en la cama, abrazándose a él como si eso fuera lo único que le mantenía en esa cama, con pies en la tierra. Su corazón... pegó tal acelerón solo con escuchar sus pasos. Aunque... lo que no esperaba era escuchar ese tono de voz. Esa voz... por poco logra partirle en dos.

- ... -en un principio, no dijo nada al escuchar esa forma de pedirle permiso. Solo se quedó así, como estaba, encogidito en su lugar, temblando de forma imperceptible para los ojos de Noah, a la distancia que estaba de él. Solo podía darle vueltas... a lo que leía en ese tono de voz. Podía leer temor. Y un gran dolor, casi como el suyo. Niki podía leer en las voces ajenas. Debido a haberse criado desde pequeño entre notas musicales, en la Academia le habían enseñado a distinguir distintas tonalidades en la música que eran las que influían en el ser humano, entristeciéndolo, alegrándolo, o poniéndolo nervioso. Llegando incluso a transmitir los sentimientos de su compositor, y del cantante en caso de tener letra. Del mismo modo que la canción de Niki llegó a transmitirle a Noah su pena la primera vez que se vieron en el jardín. Pues... la voces no eran mucho más diferentes a esto. Seguían siendo un conjunto de notas, de tonalidades y de letra. Y el pequeño, con el don que había tenido siempre para la música, era como un adivino musical. Nada se le escapaba... si tenía tonalidad. Y en ese momento, no pudo maldecir más ese don. Detestó el poder leer en esa voz. En cualquiera. Pues le quitaba la posibilidad que tendría una persona normal... de dudar.

Ahora sabía que Noah tenía miedo y estaba sufriendo. Pero lo que no sabía... era por qué, exactamente, de todo lo que había pasado. Se notó romper por dentro, y un doloroso nudo se estableció en su garganta, obligándole a cerrar los ojos con fuerza y a encogerse aun más si no quería romper a llorar en ese mismo instante. ¿Por qué...? ¿Por qué tenía que ser... tan débil? Las palabras de Terry resonaron en ese momento en su mente, diciéndole que él era fuerte. Que solo por haber salido de esas sesiones y seguido adelante era fuerte. Pero él nunca llegó a creérselo. Lo intentó. Pero no llegó a lograrlo. Él era débil. Tanto... que llevaba sin salir de su habitación todo ese tiempo, rendido. Bueno, al menos escuchaba música. Pero no cantaba. Ni la sentía. Solo, de vez en cuando, lloraba con ella. Era demasiado débil... y ahora solo se veía capaz de llorar. Ni se atrevía a decirle que quería que entrara y que no se fuera. Ni se atrevía a correr a sus brazos y preguntarle por qué sufría. Era... despreciable.

- ... -siguió unos segundos más en silencio, escuchando meramente el sonido de las agujas del reloj de la mesilla. No sabía... qué hacer. Qué decir... Así que, tras pensarlo muchísimo, logró reunir el valor suficiente, si es que podía llamarse valor, para contestarle en un débil hilo de voz por fin. Una voz que no había salido de sus cuerdas vocales desde hacía días, y que ahora sonaba ligeramente ronca por ese hecho. Como cuando uno acaba de despertar de un largo y apacible sueño.- Claro... adelante...

Su corazón comenzó entonces a latir de tal forma contra su pecho que le dolió. Físicamente. Le dolía el pecho. Y llevó una de sus manos a éste, solo para comprobar que no se había roto de verdad. Esa manera de martillear... no era normal. Tenía miedo de hablar. Tenía miedo de enfrentarse a su mirada de hielo. Pero... aun así... se sentía tan feliz de que hubiera ido a verle... estaba ahí, y era real. No era ningún fantasma, ni ningún sueño. Era Noah... y no lograba reunir el valor suficiente para decirle que se acercara. Y su voz... se quedaba en su cabeza, en un intento fallido de lograr salir. "Noah... entra, ven, no te vayas... te he echado tanto de menos... acércate... no me dejes solo..." Eso era todo lo que pasaba por su mente en ese momento. Y se despreciaba, al borde de las lágrimas... por no lograr decirlo.
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Re: Darkness is not forever (Niki)

Mensaje por Noah Valdis el Mar Jun 19, 2012 9:01 pm

Spoiler:
Toma, ponte esto de fondo y en repetición, vas a ver cómo se duplica el efecto... http://www.youtube.com/watch?v=UWF0pFVJL9k
Formular esa pregunta había provocado al instante un nudo en su pecho que le constreñía el corazón y le impedía respirar. Había sido un riesgo para él, ya que... La respuesta podía ser negativa. Tal vez él no quería hablar. Ni verle. O no le permitiera excusarse, intentar pedirle perdón por lo que ocurrió, explicarlo... Si es que había algún modo de hacerlo. Quería que supiera que estaba tan arrepentido...

Verle en la cama, a tan sólo unos pasos de él le aterrorizaba y hacía palpitar de emoción a la vez. Noah no era dado al contacto humado, no le gustaba que le tocaran... Sin embargo, nunca le molestó que Niki lo hiciera. Y de ese mismo modo sentía unas ganas terribles de volver a tener su contacto, que le rodeara el cuello en un abrazo como otras veces había hecho, como aquella vez cuando le calmó en su ataque de ansiedad abrazándole, tapándole los ojos y cantándole... Precisamente el mismo día que todo ocurrió, momentos antes. Cómo necesitaría ahora que lo hiciera... Por desgracia, la misma persona que podía ayudarle a calmarse era la que le provocaba tal inquietud. Tendría que ser capaz de hacerlo solo. Pero su corazón latía tan deprisa...

Por fin escuchó la voz de Niki dándole permiso. Sonó tan... Distinta. Ésa era la palabra: distinta, tan ajena al timbre habitual de Niki. Y al mismo tiempo, sonó muy familiar para Noah. Ya la había escuchado una vez; en las cabañas. Le provocó un escalofrío, pues sabía lo que significaba ese tono obstruyendo la melodiosa y suave voz del muchacho. Tragó saliva con nerviosismo. ¿Le tendría miedo, a lo mejor? Como aquella vez en que reaccionaba con temor a su cercanía, a su tacto. Inquieto al pensar en que una situación así se repitiera, le hicieron falta varios segundos tras oír su consentimiento para decidirse a entrar. Con cautela, se adentró en la oscura habitación, cerrando suavemente tras de sí, escuchando el "clack" de la puerta que le indicaba que ya no había marcha atrás. Estaban solos.

Miró unos segundos más a Niki sin adelantar un sólo paso más, recorriendo su cuerpo, analizando lo que le decía con sus gestos. Se le veía muy turbado. No sabía exactamente si quería que estuviera ahí o no... Le había dejado pasar, pero... Había algo en él, en su postura, en la manera en que se encogía por leve que fuera, no escapando a sus ojos, que le transmitía el desasosiego que afligía al menor. Pero cada segundo que le contemplaba era un golpe de dolor en su interior, hasta que no pudo sostener más esa imagen y bajó la mirada al suelo. La paseó de un lado a otro mientras intentaba buscar las palabras que necesitaba, como si las fuera a encontrar escritas en la alfombra. Se había quedado en blanco, no sabía cómo abordar la situación... Ya le solía costar hablar, pero no tanto como aquella vez.

-... Necesito... hablar contigo -repitió de nuevo, tragando saliva para intentar pasar ese nudo que no le dejaba siquiera alzar la voz. Alza entonces la mirada para observarle, esperando ver la reacción que tengan sus palabras sobre él, añadiendo en una voz más baja, casi más para él que para el chico- ... Y saber... cómo estás.

Era una inquisición absurda y hasta mezquina, pues no necesitaba preguntarlo para poder darse cuenta él solo de cómo estaba. Pero no encontraba la manera de empezar con ello. Se había convencido tanto de que no querría verle, que quizás no esperaba ya tener que enfrentarse a ello, tener que hablar y, por fin, tratar de arreglar las cosas. Tal vez fuera que no esperara tener la oportunidad... Pero allí estaba, de pie, a puerta cerrada en el cuarto de Niki, esperando que por favor le rescatara de su propia ineptitud y le ayudara a resolver esa situación a la que no era capaz de poner por su propio pie un remedio... Pero que lo ansiaba con toda su alma.




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Re: Darkness is not forever (Niki)

Mensaje por Invitado el Mar Jun 19, 2012 10:46 pm

Spoiler:
TT////////TT... es demasiado lindo... con la canción... ya termina de rematar... don\'t Crying or Very sad

Otra vez, se quedó como estaba, esperando a la decisión del mayor. Pues una cosa era que le hubiera dado permiso para entrar, y otra que lo terminara haciendo. A lo mejor se arrepentía y se daba vuelta. Pero no... No pasó mucho tiempo esta vez desde que empezara a rezar en su cabeza porque Noah se quedara hasta que escuchara el sonido de la puerta al cerrarse. Dio un pequeño respingo por ese sonido. Le había sonado increíblemente alto para lo que seguramente fuera. Tanto estaba aguzando el oído para escuchar a Noah y cualquier gesto que pudiera hacer, que ese mero sonido sonido de la puerta al encajar en su cerradura le había asustado. Y la verdad... es que nunca había sentido algo tan sumamente intenso por un sonido tan simple como ese.

Abrió los ojos en cuanto lo escuchó, respirando fuerte por la nariz. Su corazón, dolorido, dio un salto, pasando por alto un latido que le hubiera servido muy bien a su cuerpecito, que nuevamente se quedó sin el preciado aire para respirar. Jadeó por la boca, sin emitir sonido alguno, y por un momento no supo qué sentía. Solo que fue una explosión de sentimientos que le dejó completamente ido por unos segundos, sin respirar siquiera. Era... tan raro... Ahora que esa puerta al fin estaba cerrada, el dolor que sentía se había hecho más intenso. Sabía que ya no había marcha atrás, Noah estaba en la habitación con él, y ya no había otro remedio que enfrentarse a sus miedos. A sus ojos. Y a su voz. Se sintió triste. Una tristeza tan profunda que le hizo temblar de nuevo y que el nudo de su garganta doliera más de lo que era capaz de soportar. Triste, porque seguramente Noah se iría de esa habitación habiendo dejado claro que no quería tener nada más que ver con él... y porque la próxima vez que se vieran, no sería ni siquiera merecedor de una mirada suya. Pero, por otro lado... se sentía la persona más feliz del mundo. Después de estar tanto tiempo sin él, sin verle, sin oírle, sin sentirle... eso era como un sueño. Le costaba creer que fuera real. Pero lo era... y ahí estaba, a sus espaldas. Y él... como siempre, siendo un asqueroso cobarde que no se atrevía a darse la vuelta para enfrentarle.

Entonces escuchó sus palabras. Otra vez su voz... otra vez su corazón latiendo como un descosido y desperdigando ese dolor por su cuerpo. Ese nudo en la garganta, ardiendo como si fuera la peor de sus quemaduras, como si acabara de beber aceite hirviendo. Y otra vez leyendo en ella ese temor, ese dolor... Y otra vez... feliz por ello. ¿Pero cómo podía ser tan despreciable...? Sentirse alegre... por escuchar el dolor ajeno. Y no de un cualquiera, no... de Noah. La persona que, en esos momentos, más quería y necesitaba en el mundo. Pero es que... lo que le dijo... le llegó a lo más profundo de su ser. Quería saber qué tal estaba. ¿Debía interpretar eso como preocupación...? Su corazón aceleró tanto que le daba la impresión de que se le terminaría por salir del pecho, y le faltó la respiración. Tenía que responderle. Pero, ¿el qué? ¿Qué podía decirle? ¿Que estaba bien? ¿Calmaría eso su dolor? Pero... no era verdad. Era una mentira de tal magnitud que se la pillaría al vuelo. Además, él no era uno más del montón. Uno más como todos los que habían ido a preguntar por él esas últimas semanas, fingiendo preocupación, y a los cuales les respondió a través de la puerta cerrada. Pero Noah... No. No sería capaz de hacerle algo así.

- ... -Entonces, se movió por impulso. Se levantó de la cama y, agarrándose a la mesilla, se puso en pie. Lentamente, le dio la vuelta, hasta quedarse, mirando al suelo, como una pequeña estatua, en pie frente al mayor. Y... no pudo aguantarlo más. Sus ojos se llenaron de lágrimas conforme el dolor y al palpitar del nudo en su garganta se fue haciendo por momentos más insoportable. Y al final empezaron a caer por sus mejillas, conforme una sonrisita débil se pintaba en su rostro. Poco a poco, fue levantándolo, observando a mayor de pies a cabeza... hasta que le miró, desde donde estaba, a los ojos. Fue hacerlo, y perder el aliento, y ya sí que no pudo contenerse más.

Corrió hacia él como una exhalación, apenas un segundo después de haberle mirado, y se abrazó a él con todas sus fuerzas. Con las pocas que tenía. Estaba ahí... Noah... Noah... No era un sueño, era real, ¡estaba ahí! Y por fin le estaba tocando. Las lágrimas cayeron a raudales por sus mejillas en lo que él escondía el rostro en su pecho, llorando a moco tendido, buscando el refugio que una vez ya encontró en él, y que esperaba no haber perdido. Ancló sus manitas a su espalda, aferrándose a su ropa como si temiera que se desvaneciera, y tembló enterito, como si sus fuerzas se le estuvieran yendo por momentos. Le había echado tanto de menos... Demasiado. Y al fin le tenía ahí. Sus palabras, nuevamente resonaron en su cabeza, diciéndole que podía confiar en él, y que nunca le haría daño. Y solo logró llorar más con eso. Pero sin ser capaz ahora de dejar de sonreír. Llorando... de felicidad pura. Y de la más profunda tristeza a la vez. Y así que se quedó... incapaz ahora de hacer otra cosa más que llorar abrazado a él como alma en pena. Ya no podría separarse de él a no ser que él mismo le apartara.
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Re: Darkness is not forever (Niki)

Mensaje por Noah Valdis el Jue Jun 21, 2012 10:03 pm

Sus ojos despertaron de nuevo, centrándose con un sobresalto en el cuerpo del menor cuando al fin éste dio señales de haberle oído. La tensión en el suyo propio no podía ser mayor, aguardando con el corazón encogido que respondiera a su pregunta o que, simplemente, le mirara. Hacía tanto tiempo que no le miraba... verle ahora ahí es como contemplar una quimera, sin saber si era real o no y, por supuesto, no atreviéndose a acercarse y tocarle. Sintió una sacudida en el pecho cuando llegó ese momento en que vio cómo el muchacho empezaba a incorporarse, con una lentitud y parsimonia que a él le ganaban más y más nevios. Notó de nuevo más grande que antes el nudo de su garganta y los latidos de su corazón acelerar tanto que los sentía contra su pecho de tal manera que hasta le costaba respirar sin oírse forzadamente.

No sabía qué iba a recibir de él. ¿Odio? ¿Miedo? Los movimientos del chico se apreciaban ahora tan frágiles que le acometió una fuerte punzada en lo más profundo de su alma. ¿Era eso... también... culpa suya? ¿Se sentía aún débil? Verle así le destrozaba por dentro. Experimentaba por igual una terrible ansiedad por salir de allí como por acercarse y tomarle en un abrazo por su frágil forma de ponerse en pie. Pero todo su cuerpo estaba paralizado, guardando un sepulcral silencio y manteniéndose inmóvil a la espera de lo que hiciera el otro. Ni aunque lo hubiera intentado podría haber movido un solo músculo, estaba seguro. Cuando al fin Niki se puso en pie... Se le encogió de nuevo el corazón. Estaba... llorando. Llorando otra vez. Eso sí que no era bueno. Quiso entonces decirle algo, empezar a rogarle perdón con todo su ser y esperar que no le odiara, explicarse, de algún modo, del que fuera... Pero no le salía la voz. Esperaba que fuera él quien lo hiciera primero: gritarle, insultarle, hasta si hubiera querido pegarle se habría dejado... con todo el derecho que tendría el menor. Porque cuando esos grandes ojos azules, enrojecidos y anegados en lágrimas se clavaron sobre él, le atravesaron tanto que hasta le dolió, se notó encoger en su interior de aflicción y aguardó lo que quiera que viniera con total sumisión.

Pero se esperaba de todo... menos eso.

-...¡¿...?! -no pudo proferir sonido alguno, pues se quedó completamente petrificado cuando le notó chocar contra su cuerpo, sus brazos rodeándole con esa ansiedad, hundiendo el rostro en su pecho... y llorando.

Le miró sobresaltado y atónito, boqueabierto por la inesperada reacción. Después de todo lo que había pasado, de meses sin hablarse, después de lo que él hizo, de traicionar su confianza y las palabras que un día le prometió... Y Niki sólo quería abrazarle. Como si nada hubiera cambiado. Desde luego, era ahí él el idiota, manteniéndose alejado de él hasta el punto de dolerle cuando lo que quería el chico... ¿era lo contrario?

Sus brazos se mantuvieron por unos segundos en la misma posición que habían quedado tras la brusca acometida del chico, suspendidos a los lados de su cuerpo sin atreverse a tocarle, igual de tensos que su espalda. Le contempló con la respiración cortada e incapaz de reaccionar, como si le hubieran bloqueado toda conexión posible entre su cerebro y sus músculos, sólo... mirándole. Habían sido meses sin sentir su tacto... y de golpe, lo tenía encima rodeándole la cintura con anhelo. No pudo aguantarlo más. Él también estaba ansioso por sentirlo, para qué ocultarlo. Le echó mas manos alrededor y estrechó su cuerpo contra sí con fuerza. Se inclinó sobre él mientras sus brazos le apretaban más y más hasta que el espacio entre ambos se volvió nulo; cerró los ojos fuertemente y hundió el rostro en su cabellera rubia. Le abrazó con todo el deseo que había estado acumulando todo ese tiempo en que ansió tenerle de nuevo entre los brazos y no estrechando más que aire. Su cuerpo entero se estremeció como nunca.

Sintió las piernas débiles entonces, como si fueran mantequilla, y no tardaron en doblársele. Niki le había absorbido toda la fuerza y esa tensión acumulada, desarmada en un segundo con tanta brusquedad que le había dejado débil. Despacio, se arrodilló delante de él sin soltarle de su abrazo, quedando a una altura ahora más baja que la de él y aferrándole con una mano en su cabeza y otra en su espalda. Fue entonces Noah quien hundió el rostro en el pecho de Niki y se guareció en el abrigo de su cuerpo ansiando sentirle así. Notó que no podía respirar, un nudo asfixiante en el pecho se lo impedía, el mismo que le tornaba frágil... Los ojos le ardían y sentía la boca seca y la garganta dolorida como si tuviera clavos en ella. ¿Qué le pasaba? Casi sin timbre debido a aquella sensación, su voz salió sola de su boca y musitó con un deje ahogado:

-...Perdóname... Perdóname, Niki...




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Re: Darkness is not forever (Niki)

Mensaje por Invitado el Sáb Jun 23, 2012 8:24 pm

Permaneció así, abrazado al mayor, temiendo ahora las consecuencias de su acción. Él se le había tirado encima, prácticamente, buscando que le estrechara contra sí y le consolara. Pero ahora, el mismo miedo que le atenazaba hacía un momento, ese miedo que le había mantenido paralizado en la cama sin ser capaz de moverse, volvía a oprimirle el corazón de tal manera que le dolía físicamente. Ahora, todo estaba en manos de Noah. Dependiendo de lo que le pasara por la cabeza, le apartaría de él, le empujaría, le rechazaría con esa misma bordería que le había escuchado esa fatídica tarde al hablarle al profesor borracho... o a lo mejor le dejaba quedarse así. A saber. Por lo pronto, él estaba convencido de que sería la primera opción. Que le agarraría del hombro y le empujaría adentro de la habitación. Le escupiría las cuatro frases que deseara decirle, y se iría para no volver a verle. Pero ahí estaba él, anclado a sus ropas, negándose a soltarle, y negándose a sufrir ese destino. No quería que le alejara de su vida... le necesitaba. Tanto... que parecía que él no podía vivir si el mayor no estaba en la suya.

Lloró y lloró... incapaz de detenerse. Ahora que había abierto el grifo, como su hermana diría, ya no sería capaz de detenerse. Había logrado aguantar todo ese encierro sin derramar ni una sola lágrima. Ni una. Ni siquiera en sueños. No solo se metió en esa habitación para no ver a nadie. Se estaba encerrando a sí mismo también dentro de una barrera protectora frente a todo lo externo. Intentaba hacerse el fuerte. Todo ese tiempo lo había intentado, cuando acababa de ver lo frágil que era en realidad. Era débil. Y un llorón. Y tenía que admitir, que esas semanas lo único que había querido era llorar. Llorar hasta que se quedara completamente seco y que no le quedara ni una sola lágrima en el pecho. Llorar como el maldito niño pequeño que era, y que tanto quería dejar de ser. Y ahora, aunque fuera en esa situación tan precaria para él, al fin podía hacerlo. Llorar a moco tendido, desahogándose, echándolo todo afuera en forma de gotitas saladas que mojaban sus mejillas, ahora ligeramente sonrosadas por el sofoco, y la ropa del mayor.

Y entonces, su espera terminó. Notó cómo los brazos de Noah le atraían hacia él lentamente, y le devolvían el abrazo, cada vez con más fuerza, eliminando todo espacio que pudiera quedar entre ellos. Abrió los ojos como platos, aun llorando, y según sintió cómo el mayor hundía el rostro en su cabello, el corazón le dio un vuelco. Se saltó un latido, y recuperó la marcha a toda velocidad, dejándolo sin aire. Le abrazaba... no podía ser... le abrazaba... Se pegó a él aun más, temblando ahora como una hojita en Otoño, llorando a mares por la felicidad que le inundó el cuerpo al ver que no le apartaba. No le alejaba. Era todo lo contrario, también le quería abrazar... Y no se lo podía creer. Jadeó varias veces, en busca de aire, pues de tanto que estaba llorando se le había tapado la nariz y no podía respirar. Y fue que... ese abrazo, le transmitió todo lo que Noah estaba sintiendo. Como seguramente el suyo también lo hizo. Y se quedó sobrecogido, temblando aun más y buscando el esconder su rostro de nuevo entre sus ropas, como intentando treparle, frotando la mejilla contra su pecho, el hueco de su hombro... Quería devolverle ese abrazo con toda la intensidad que él le estaba transmitiendo.

Aflojó un poco su agarre cuando notó que el mayor parecía caerse, intentando sostenerle, aunque en cuanto vio que se quedaba de rodillas frente a él, se quedó sin saber qué hacer. Confuso, al ver que le abrazaba, le atrajo de vuelta, atrayéndole hacia sí para que no se alejara un ápice. Con un brazo le atrajo más hacia sí, rodeándole la cabeza para hundir una mano en su pelo, y la otra le envolvió en un abrazo por los hombros, de la forma más protectora que era capaz de hacer, para él mismo enterrar luego la nariz entre las puntas de pelo rubio del mayor. Sus lágrimas empezaron a mojar su cabello entonces pero... no podía hacer nada. Le necesitaba. Le necesitaba tanto...

Y entonces, llego su voz de nuevo. Desgarrándole, haciéndole sentir un tremendo dolor. No lo comprendía... No tenía por qué perdonarle. Es que no había nada que perdonar... Era él quien debía pedir perdón. Él era el que tenía toda a culpa, el que había sido débil. Él... se suponía que se merecía todo el desprecio del mayor. ¿Por qué le pedía perdón...? No era necesario... no lo comprendía. Fue que el hilo de voz que era la de Noah, pareció llamar a la suya propia, que salió ronca y resquebrajada por todo lo que había estado llorando, y por todo el tiempo que había estado sin usarla, casi ahogándose entre los sollozos y jadeos que no era capaz de contener. Quería dejarle claro todo por fin. Pero sobretodo, que él no era ahí el culpable.

- No... no tengo que perdonarte... Noah tú... ¡Tú no tienes la culpa de nada...! Soy yo... Noah yo... yo te... ¡Buaaaah...! -y se quedó cortado, en su intento de decirle lo que más ansiaba gritarle desde que se separó de él ese día. Los lloros le impidieron hacerlo. Pero esperaba ser capaz de decírselo en algún momento de ese tiempo que pasaría con él. Esas palabras que no hacían más que resonar en su cabeza como un disco rallado. Esas palabras que rebotaban en su corazón, provocándole una herida por cada segundo que pasaba sin decírselas. "Te necesito". Así que, ante su incapacidad, y su cobardía al no ser capaz de arrancarlo de su garganta, solo se abrazó más a él, intentando transmitírselas mediante ese abrazo. No quería que se separara de él... y no pensaba dejarle.- Iiih... N... Noah...
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Re: Darkness is not forever (Niki)

Mensaje por Noah Valdis el Lun Jun 25, 2012 2:06 pm

Se sentía como un niño pequeño, pidiendo un abrazo de esa manera tan lastimera, aferrado a la cintura de Niki. Las manos de él rodeándole le hacían sentirse reconfortado y débil a la vez. La angustia, esa incertidumbre que le había estado torturando, desaparecía... pero el dolor se condensara más y más fuerte en su pecho. Ahora que no tenía nada que ocultar ni una máscara que le cubriera como esa tras la cual se había estado ocultando todas esas semanas, se le venía encima con más fuerza todo el remordimiento que tenía acumulado dentro, el pesar y la firme convicción de que había hecho algo imperdonable.

Sus manos aferraban la espalda de Niki, arrebujando su camiseta con los dedos según le estrechaba fuerte contra sí. Cómo había añorado abrazarle... solo que nunca lo había hecho como entonces, con tanto afán, asiéndole como si temiera que fuese a desaparecer. Siempre fue al contrario: Niki quien se estrechaba contra él buscando el amparo de sus brazos. Y ahora era Noah quien, mudamente, clamaba el abrigo de los suyos sintiéndose de nuevo, después de muchísimo tiempo, frágil. Con los ojos cerrados fuertemente, hundía el rostro en su pecho sin importarle ni respirar... Sólo quería saber que estaba ahí.

Escuchó vagamente su respuesta entonces... Y lo que oyó le desconcertó. Pues refutaba la versión que en la mente de Noah se había ido fortaleciendo durante todo aquel tiempo. Por ello, que Niki le dijera que él no tenía culpa de nada... Eso... Eso no era verdad. Era demasiado bueno... Y quizás no quisiera que él se torturara más, pero no era cierto. Y no podía olvidarlo sin más. Apartó la cara del pecho de Niki y alzó las manos para tomarle de los hombros, separándose un poco de él para mirarle. Observó su rostro anegado en lágrimas, enrojecido en la nariz, los pómulos y los ojos... Esos enormes ojos brillando como nunca sobre el fondo de capilares. Le partía por dentro contemplarle así, extreriorizándolo a través de su expresión compungida. Le pasó una mano por el rostro con suma suavidad, acariciando vagamente con las yemas de los dedos su piel y llevándose unas cuantas lágrimas con ellos. Subió hasta su frente y le retiró el flequillo hacia atrás para poder mirarle mejor a los ojos. Los observó unos segundos en silencio, bajando despacio la mano por su cabeza.

-...Te... prometí... que nunca te haría daño -musitó a media voz, como si casi hablara más para sí mismo que para Niki. Sus ojos recorrieron la cara del menor de facción a facción, sintiéndose romper por dentro debido a esa mirada-... Lo siento...

Las últimas dos palabras escaparon de sus labios casi como un suspiro. No le bastarían ni cien veces pidiendo perdón para sentirse liberado de la culpa que le aflijía. Sentía como si le hubiera mentido... Y era algo imperdonable para él. Cuando la primera vez que se vieron en el jardín le prometió que él no era como los demás, que no le haría daño, que podría contar con él siempre que lo necesitara... Qué rápido lo había dicho. Y qué falso le resultaba ahora. Le había... fallado. Tanto a Niki como a sí mismo.




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Re: Darkness is not forever (Niki)

Mensaje por Invitado el Mar Jun 26, 2012 11:21 pm

Permaneció aferrado al mayor todo lo que éste le permitió, pues en contra a lo que él quería, parecía que Noah por alguna razón quería mirarle. Se estremeció al notar el paso de sus manos por sus hombros, y cuando le agarró, pero él no se quería separar. No... No ahora que por fin le tenía delante. Ahora que le podía abrazar no quería dejar de hacerlo, y por lo tanto, sus manitas se aferraron con todas sus fuerzas a su ropa, y negó con la cabeza cuando le empujó para alejarle. Pero... no podía decirle que no. Por feliz que estuviera de verle, de tocarle... si se tenía que separar, no le quedaría otro remedio. Y al final, con mucho esfuerzo, le liberó del agarre que le tenía hecho para dejarse hacer. Sus ojos, enrojecidos y llorosos, buscaron al momento los de Noah, y se sorbió los mocos. Ya parecía que se ahogaba menos... pero aun así, como no se sonara no le quedaría otra que pasarse el resto del día respirando por la boca. Y al ver su rostro... no pudo evitar sonreír. Muy levemente, eso sí. Y juraría que el mayor no habría podido verlo, ya que se llevó una mano a la nariz para secarse un poco con la manga de la ropa. Pero sus ojos, esas orbes azules que ahora estaban clavadas en él, por momentos parecían brillar más, recuperar la vitalidad que en ese tiempo habían perdido. La alegría por verle de nuevo se asentó en ellos otra vez. Sin embargo... no imaginaba que Noah no llegara a verla. Con lo que le miraba siempre a los ojos.

Se le ensombreció la mirada al ver esa expresión de dolor en el rostro de Noah. Sus ojos eran como dos espejos de lo que estaba sintiendo. Y no podía dolerle más verle así. Se sorbió los mocos de nuevo, y se dejó acariciar, cerrando parcialmente los ojos al paso de los dedos del mayor por su piel, que se le ponía de gallina en los brazos. Le gustaba mucho esa sensación. Pero... No la razón de por qué lo hacía. Esa caricia... cómo se llevó sus lágrimas, en cualquier otro momento le habría hecho sonreír, y abrazarse de nuevo a él. Pero... ahora no. Él esperaba verle feliz como estaba él. Pero no lo estaba. No lloraba, pero parecía como que iba a romper a llorar en cualquier momento, como él antes. Su expresión era la viva imagen del dolor. Cerró los ojos cuando le levantó el flequillo, y volvió a abrirlo, enfocando de nuevo los suyos. Y según bajaba esa mano por su cabecita, y esas palabras llegaban a él al modo de susurros que de milagro podía escuchar... una decisión tomó forma en su mente. En su mente, y en su corazón. Al igual que ese maldito día donde comenzó todo lo malo. Ese día que decidió ser valiente y cantarle para que se le pasara la claustrofobia. Al igual que entonces... tenía que actuar.

-...-Se mantuvo callado, observándole, bajando esa manita que aun estaba en su nariz. No podía evitar verse a sí mismo hace unos meses en el lugar de Noah. Una pena y una culpa tan grandes... que te arrastran al fondo de un gran pozo de oscuridad, que luego eres tú mismo quien lo cava. Así estaba viendo a Noah... encerrado en su pozo. Como él estuvo antes de conocerle. Y aun hasta que le viera en las cabañas en la nieve. Y no... No pensaba dejarle seguir cavando. Esa vez tenía que ser él quien le ayudara. Él ya había estado bastante mal comiéndose la cabeza todo ese tiempo. Pero ese abrazo... el mero hecho de verle ya le había hecho olvidar todo ello, y su corazón latía de tal forma que no le cabía en el pecho. Sin embargo Noah parecía encerrado en su convencimiento de que le había hecho daño. Y eso... no era verdad. Tomó aire, pues esa decisión era dolorosa... y no le hacía nada de gracia el llevarla a cabo. Pero a veces, solo una acción como aquella te hacía espabilar.- Perdona, Noah... Perdóname por esto...

Fue murmurar esas palabras en un hilo de voz... y alzar la mano en el aire, todo lo que podía, temblando, llorando aun, incluso, pues no se había calmado todavía. Pero... la decisión estaba tomada. Y según levantó esa mano, la descargó sobre la mejilla del mayor con fuerza, dándole un sonoro tortazo. Bajó la mirada al suelo tras hacerlo, y se llevó la mano a los labios luego. Cómo se notaba que no tenía costumbre de hacer esas cosas... como que le dolía la palma a él. Tomó aire de nuevo. Su corazón latía tan rápido que le faltaba el oxígeno. Y por fin, pudo volver a hablar. Solo que esa vez, la desesperación era patente en su tono de voz. Pues veía a Noah tan convencido de que le había hecho daño... que temía no lograr sacerle eso de la cabeza.

- Que... que tú no has sido... Tú no me has hecho daño... ¡Noah, tú intentaste protegerme! ¡Yo lo vi! ¡Estaba allí también! ¡Hazme caso a mí...! -tuvo que detenerse, pues las lágrimas empezaron a caer por sus mejillas de nuevo, y sus gritos, que sonaban más altos de lo normal por el silencio en la habitación, se vieron resquebrajados. Jadeó, y se apresuró a seguir en cuanto recuperó el aire de nuevo.- Noah... Tú eres quien menos daño me ha hecho... como que... como que no me lo has hecho nunca...

Y entonces, en ese momento, actuó por mero instinto, sin pensar. Pero le salió del alma hacer aquello. Ya no podía contenerlo más. Le tomó del rostro con las manos, con toda la suavidad de la que fue capaz, y le hizo mirarle. Sentía el calor en la mejilla que le golpeó, y sintió pena de nuevo. Pero no había marcha atrás. Ya no. Se inclinó sobre él, lentamente... y acarició sus labios con los suyos, dubitativo, antes de plasmar un suave y tierno beso sobre ellos. Cerró los ojos, sintiendo su corazón a mil. Era un beso sincero... húmedo, por el hecho de seguir llorando, pero en él, iba todo lo que sentía en esos momentos. Gracias a ese beso pudo transmitirle por fin todo lo que sentía por él... lo que lo necesitaba. Mostrándole que no quería que se fuera... y mucho menos que siguiera obcecado con lo que decía. Alargó ese beso unos minutos, temblándole las manos de los nervios. Pero... a la vez, se sintió más ligero. Era como si se hubiera quitado un peso enorme de encima. Con ese beso... se lo había dicho todo. Y por fin, al separarse de él, no pudo evitar el sonreírle, sin soltarle el rostro en ningún momento, y su voz, temblando por lo que acababa de hacer, volvió a salir en un susurro ligero:

- Lo... ¿Lo comprendes ahora? Tú... no me has hecho daño... Nada de daño... -y lentamente le fue soltando con las manos, manteniendo la mirada fija en él, esperando ver... algún cambio en ese rostro. Y temiendo sobretodo el ser rechazado ahora por él. Aunque su sonrisa... no volvió a borrarse.
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Re: Darkness is not forever (Niki)

Mensaje por Noah Valdis el Sáb Jun 30, 2012 1:03 am

Si ya le había dejado pasmado cuando saltó de la cama para abrazarle, sorprendiéndole así con una reacción que nunca hubiera esperado… Con aquella sí que terminó de conmocionarle. Su convencimiento de que él había sido el causante del dolor de Niki durante esos casi dos meses le imposibilitaba ver lo que el menor trataba de decirle, incapaz de leer a través de esas lágrimas la felicidad que irradiaban sus ojos y quedándose sólo con la primera impresión. Para Noah, llorar de otra cosa que no fuera tristeza era una idea difícil de concebir. Había visto muchas veces llorar a su madre por su causa, y las últimas ocasiones que él mismo lo hizo no sentía más que un profundo dolor. Tal vez por eso… Niki había escogido la mejor manera de hacérselo entender.

Sintió el ardor en la mejilla, encontrándose de pronto mirando hacia su izquierda, notando después el dolor. Apenas había escuchado las palabras casi susurradas de Niki y las estaba registrando, tratando de intuir a qué se refería mientras le veía alzar esa mano temblorosa con un propósito incierto… Cuando sintió el impacto en la cara. Le devolvió una mirada confusa, con los ojos muy abiertos y la viva expresión del desconcierto en lo que observaba cómo el menor se llevaba esa misma mano que justo había descargado sobre él a los labios. ¿Le… acababa… de cruzar la cara? ¿Niki? Lo del abrazo le había desubicado, pero por lo menos entraba dentro de las cosas que esperaba de él… Que le pegara, no.

Escuchó, sin variar en absoluto la expresión, toda la perorata que el chico le soltaba, como si con aquella bofetada el menor hubiera conseguido despejarle la mente de la concepción de los hechos creada por sus demonios, ahora poco a poco deshaciéndose en pos de la vuelta de tuerca que Niki le ofrecía como verdad. Entonces... Él no le culpaba de nada. Noah... sí se lo hacía, de todo lo que pasó, desde el principio, desde la primera palabra que cruzó con el albino en la calle y de la bravuconería que les acabó costando a ambos muy cara, de no haber sabido defender al chico cuando tuvo que haberlo hecho tras meterle él mismo en un severo problema y de todo lo que pasó después... Por no haber sido todo lo fuerte que su fanfarronería le permitió creer al inicio de aquel suceso. Y sentía casi tanta vergüenza como miedo por ello, lo que le impidieron acudir a hablar con el menor mucho antes... Hasta ese momento, hasta que ya no aguantó más. Y, esperando de él miedo o desprecio, se encontraba en su lugar con palabras de afecto y de perdón... No, ni siquiera le perdonaba, no por algo que, según Niki, no había hecho.

Sintió que el corazón le daba de nuevo un vuelco, tanto por sus palabras como su voz resquebrajada, llorando otra vez. ¿Por qué lloraba entonces, si no estaba triste? Se vio incapaz de sacar una sola palabra de su boca en todo ese rato, limitándose a mirarle a los ojos desde esa nueva perspectiva. Que dejaba caer sobre él... Una luz nueva. Limpiando todo el veneno que había ido acumulando en su corazón, tornándolo más frío y más insensible que nunca, alejándole no sólo de él, sino de sus amigos también y arrojándole a hacer cosas sin pensar... de las que luego se arrepentiría. Y todo ese tiempo Niki sólo le había estado echando de menos, mientras él se martirizaba por una culpa de la que el chico no le hacía responsable. Cuánto tiempo de ahogo se habrían ahorrado si hubiera sabido aquello mucho antes...

Las manos de Niki se movieron entonces hacia él, rozando su rostro con suavidad. Sintió el ardor de su mejilla dolorida algo aliviado por el frescor de sus dedos... Pero sin poder despegar los ojos de los contrarios. Debía de parecer idiota, incapaz ni de hablar ni de reaccionar... solo de mirarle. Pensaba que nunca le iba a volver a tocar y ahora le acariciaba él mismo. Pensó que nunca más le dejaría acercarse a él... Y más incluso que acercarse ... Niki le besó. Los ojos de Noah, si cabía, se desorbitaron aún más. No era la primera vez que los labios de Niki le tocaban... Pero nunca de ese modo. Se quedó petrificado; un escalofrío subió por todo su cuerpo tensándole y poniéndole de punta hasta el último pelo de la nuca. Si no estuviera sellada por el muchacho, el corazón ya se le habría escapado por la boca. No podía... no sabía reaccionar... no respondió...

Solamente... se dejó hacer, sin negarle el contacto. Sus ojos dejaron de permanecer al borde de salirse de sus cuencas, pero tampoco se cerraron. Intentaba registrar lo que ocurría. Ese beso era distinto a los otros que le dio, pues ninguno de ellos le hizo estremecer desde lo más hondo de su ser e imponer a su corazón un ritmo tan brusco... además de que no fueron más que fugaces contactos de menos de un segundo. Éste se le estaba haciendo eterno. Notaba el sabor salado de las lágrimas de Niki en sus propios labios, el temblor de sus manos aún sosteniéndole el rostro y hasta la ausencia de su respiración. Sin embargo, Noah no se movió. No le quitó... Pues empezaba a descubrir que le resultaba agradable, y poco a poco, que aquella posibilidad era absolutamente imposible de ser llevaba a cabo por su parte. No quería... que se separara.

Sus manos se mantuvieron sobre los hombros de Niki, suspendidas sin tocarle, durante varios segundos. Muy despacio, las fue dejando caer hasta que de nuevo se posaron en ellos, al mismo ritmo que sus ojos se iban entrecerrando, sin llegar a cerrarse. Una agradable corriente de calor se extendió por todo su cuerpo. Cuando al fin el menor cortó el contacto, buscó sus ojos de nuevo. Ahora estaba sonriendo... Y era una sonrisa realmente hermosa. Aunque aún tuviera la cara anegada en lágrimas. El calor de sus manos en su rostro mantenía la rojez que se había instaurado en éste, ahora sin notar diferencia de una mejilla a otra. Sus palabras y su suave voz le removieron por dentro, poniéndole de nuevo la carne de gallina. Se tomó unos segundos para asimilarlo todo, que no era poco... Y bajó entonces sus manos, pasándolas por debajo de sus brazos y atrayéndole suavemente hacia sí, muy despacio, sin la urgencia de antes, hasta abrazarle completamente. Apoyó plácidamente el rostro en su pecho y lanzó un suspiro profundo, cerrando al fin los ojos mientras notaba el olor del chico penetrar en su respiración y su corazón latir igual de fuerte. Se tomó otro tiempo para disfrutar de esa sensación de saber que, de nuevo, era real... Libre ya de todo el peso que estuvo oprimiéndole hasta... Esa bofetada sanadora. Y cuando se vio capaz, susurró:

-...Creí que me odiarías... Que no volvería... a tenerte cerca... A tocarte... -suspiró de nuevo, estrechándole un poco más contra su cuerpo, aun de rodillas frente a él, dejando que su nombre escapara con su respiración-... Niki... Gracias...




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Re: Darkness is not forever (Niki)

Mensaje por Invitado el Dom Jul 01, 2012 6:20 pm

No se lo podía creer... se había lanzado. Por primera vez en su vida, se había lanzado. Y estaba... orgulloso de haberlo logrado. Después de ese breve beso, se mantuvo con los ojos cerrados un momento, en lo que intentaba asimilar él mismo lo que había hecho. Y poco a poco, los fue abriendo, esperando después de sus propias palabras algún signo... cualquiera, que le indicara la reacción de Noah a ese beso. Lo que fuera. Que... que le correspondiera. El corazón del pequeño latía más y más fuerte conforme pasaban los segundos y el mayor parecía no decir nada, como sumido en sus pensamientos. Eso sí, tampoco retiraba la mirada de él. Niki no sabía si Noah sentía lo mismo que él... al menos en la misma intensidad. Misma longitud de onda, como diría. Él... estaba profundamente enamorado del mayor. Y esperaba que se hubiera dado cuenta con ese beso. Se lo diría, de todos modos, pero entre tanto...quería ver algo que le indicara que el mayor no le rechazaba. Para poder ir recopilando el valor suficiente para hacer eso. Ese beso le había salido solo, sin pensar. Sin embargo, para declararse tendría que hacerlo.

Por esa razón... cuando el mayor le atrajo hacia sí lentamente en ese abrazo tan tierno... se quedó momentáneamente paralizado. Sin dejar de mirarle, se dejó abrazar por él, tieso como un palo, con el corazón acelerando y a los puntos de salirle del pecho. Se sonrojó violentamente, y su corazón le dio un vuelco al ver cómo apoyaba su rostro en su pecho. Ahora nada podría evitar que escuchara esos escandalosos latidos desenfrenados que hasta le resonaban en los oídos. Pero... a los pocos segundos... empezó a sonreír. De oreja a oreja. Hubiera echado a reír de haber podido. Estaba feliz. No podía sentirse más feliz. Y no recordaba haber llegado nunca a semejante punto de felicidad. Ese abrazo había logrado expulsar de él todo mal pensamiento que pudiera quedar, y ya no le importaba nada lo previo. Esos meses sin verlo... le daban igual. Noah estaba ahí, le había besado, y él le estaba abrazando de vuelta. ¿Qué más podía pedir? Después de haberle estado esperando tanto tiempo... eso parecía un sueño. Pero no lo era. Era real. Ambos eran reales. Y no podía sentirse mejor por ello.

Escuchó sus palabras, sonriendo algo más por ellas, más que nada por el tono de voz que usó el mayor entonces. Parecía que el tortazo que le pegó había servido de algo. Se relajó, y le miró con ternura. Estaba muy mono así agarradito. Se separó un poquito de él, lo mínimo, solo para poder asomarse a mirarle el rostro. En la penumbra de la habitación... juraría que distinguió cierto sonrojo en las mejillas contrarias. Y esa expresión de... alivio. Le hizo sonreír... y no pudo evitar el abrazarse a él de nuevo. Tal y como estaba el mayor, deslizó una mano por su nuca hacia su cabeza, y le atrajo de ese modo algo mejor sobre su pecho, pasando la otra por su espalda con la misma lentitud. Suspiró hondo... y con esa sonrisa en los labios, murmuró, bajito, pero notándose en su tono de voz la alegría de que, al parecer, todos sus temores eran erróneos.

- Noah... No me las des... Y claro que no te odio... no podría hacerlo. Las gracias te las debería de dar yo... por haber venido... No sé qué hubiera sido de mí si no...-murmuró, apoyando la mejilla en su cabeza, moviendo sus pelos al hablar. Se mantuvo abrazándole de ese modo un ratito, disfrutando de ello, de poder tocarle y sentirle en sus brazos. Era tan agradable... y se sentía tan feliz, que no quería que aquello terminara nunca. Era uno de esos momentos en los que uno reza que el tiempo se detenga. Además de que sabía que el mayor necesitaba calmarse tanto como él. Pero... fue el propio Niki el que lo rompió.

Le mantuvo así, abrazado y tranquilo, hasta que, sutilmente, le indicó que se separara de él, tomándole por los hombros. Tiró de él entonces, y le indicó que se pusiera en pie, como pudo. No dejó de sonreír en todo ese tiempo, sin retirar su mirada de la suya. Y cuando por fin logró levantarle... Se inclinó hacia él, cerró los ojos, y volvió a besarle. Un beso largo y tierno, lleno de un infinito cariño, que le hacía sonreír aun al seguir el beso. Solo que esta vez... no lo rompió como antes. Lo alargó. No quería dejar de besarle. Su corazón latía con histeria. Y él... se entregó a su ritmo, feliz.
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Re: Darkness is not forever (Niki)

Mensaje por Noah Valdis el Vie Jul 06, 2012 1:47 pm

Sus manos abiertas sobre la espalda de Niki estrechaban el contacto entre sus cuerpos, arrugando con los dedos su camiseta en los momentos en que, de vez en cuando, les daba por moverse y acariciar sutilmente al menor. No quería que quedara ni aire pasando entre ellos. Con los ojos cerrados, apoyaba la cabeza en el pecho de Niki, aspirando su olor. No tenía ningún aroma particular más que ser el suyo... Lo reconocía de las veces que el pequeño le había abrazado a él, tan cerca que pudo percibirlo con su respiración. Quién iba a decirle que sería él quien acabaría reclamándole por un abrazo.

Cuando los brazos de Niki le rodearon, su corazón se hinchó de emoción; igual que sus pulmones, quienes soltaron después todo ese aire en un suspiro plácido. Sentía contra su oreja y escuchaba a la perfección cada latido del corazón contrario, rápidos y fuertes. Podía leer a través de ellos su estado... nerviosismo, inquietud, entusiasmo... Y eso que no era muy bueno con los sentimientos. Simplemente, se limitaba a traducirlos en los mimos que a él le embargaban, pues su corazón latía al mismo ritmo que el de Niki. Eso, por tanto, debía significar que estaban sintiendo lo mismo. Noah experimentó la sensación de que el tiempo se detenía en ese instante; no quería estar en ningún otro lugar, pues ese era el que había ansiado durante semanas. El único que había buscado aun cuando dio con los más erróneos. Y todavía se preguntaba por qué no habría acudido antes, sobretodo después de escuchar sus suaves palabras.

Durante unos minutos que se le hicieron eternos tuvo de nuevo a Niki en sus brazos. Tan real... Por eso no quería soltarle. Temía que al hacerlo desapareciera y se encontrara con que no había sido más que un cruel sueño. Y si lo era... qué más daba. Era infinitamente mejor que la realidad. Que no le despertara nadie. Se relamió inconscientemente los labios, notando todavía en ellos el cosquilleo que habían dejado los del menor. Había algo más complejo detrás de ese beso que ya sí que no alcanzaba a descifrar. ¿Había sido cariño? ¿O perdón? ¿Simple afecto... O algo más? Niki le besaba mucho, para despedirse, para darle las gracias, para calmarle... Pero nunca como aquel beso. Y Noah... estaba muy lejos de ser capaz de entender un sentimiento tan complicado. Hacía demasiado tiempo que no lo sentía y dejó de aprender a reconocerlo.

Notó la sutileza con que Niki le pidió permiso entonces y le trajo de vuelta a la realidad. Ese espacio de tiempo parado desapareció... Pero ambos se quedaron. Por tanto, no era una quimera. Buscó sus ojos, enrojecidos pero ya no llorosos. Sonreía. Eso le hizo enrojecer de nuevo con levedad. Sin apartar la mirada de él, le dejó espacio cuando se lo pidió y empezó a levantarse cuando tiró de sus brazos, con cierta torpeza. Llevaba mucho rato de rodillas en el suelo y las piernas se le habían dormido, pese a que él ni se hubiera percatado. De nuevo se halló mirando al chico desde arriba, y aguardó paciente al fin para el que le había pedido levantarse. Le vio aproximarse, cerrar los ojos... y una vez más, sus labios contra los de él. Su cuerpo se tensó por reflejo ante el contacto. No se acostumbraba aún a ese roce tan suave, delicado... y tierno. Un hormigueo incesante partió desde su boca y se paseó a lo largo de sus brazos, poniéndole una vez más la piel de gallina.

Poco a poco, su cuerpo se relajó, respondiendo sólo a la plácida sensación. Por nervioso que le pusiera, le encantaba el calor que hacía que le llenara por dentro. Cerró los ojos, ladeó la cabeza y se inclinó para alcanzarle mejor, respondiendo por cierta timidez y torpeza al beso. Levantó por último una mano hacia su cabeza y sus dedos se enredaron en su pelo, mientras la otra se posaba delicadamente en el brazo contrario, atrayéndole con ambas con suma suavidad. Definitivamente, no quería que dejara de hacerlo.




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Re: Darkness is not forever (Niki)

Mensaje por Invitado el Jue Jul 26, 2012 1:20 am

Un sonrojo superior a lo que era lo normal en él se instaló en su rostro. Podía notar sus mejillas arder muchísimo, tanto, que le tentó el llevarse las manos a la cara para poder comprobar cuánto en verdad quemaban. Pero no lo hizo. Tenía una cosa más importante ahora entre manos que le robaba toda su atención: Noah... y el beso que le estaba dando. Lo siguió, ligeramente de puntillas, pues por su corta estatura le costaba llegar hasta sus labios. Y así, intentó plasmar en él todo lo que esos meses había deseado gritarle, más alto por momentos, hasta que esa noche estaba seguro de terminaría por decírselo de un modo u otro. Esa forma de latirle el corazón le decía que no iba a poder contenerse más. Ya no podía estar más seguro de ello. Le quería. Le quería más que a nada o a nadie... y no podía sentirse más vivo en esos momentos gracias a ello. A estar con él en ese momento... le quería. Le quería. Y ese beso se encargaría de transmitírselo en lo que reunía el valor suficiente para decírselo directamente.

Continuó marcando el ritmo de ese beso, con su objetivo grabado en la memoria y mostrándose en sus mejillas coloradas. En su sonrisa... más amplia conforme avanzaba ese beso, y más aun en cuanto sintió que el mayor lo seguía. Notó que el corazón le daba un vuelco, acelerándose más aun que antes. Tuvo que abrazarse mejor al mayor, dejándose abrazar también por él, notando que la piel se le ponía de gallina al paso de sus manos por su cabecita y su brazo, y cómo las piernas empezaban a temblarle, logrando hacer que sintiera como un flan, temiendo caerse al suelo de rodillas como no se agarrara bien fuerte. Su corazón... se le iba a salir del pecho. Y sin darse cuenta, poco a poco empezó a volverse torpe en ese beso. Torpe como nunca. Cierto... porque nunca había dado un beso como ese. Con ese trasfondo. Un beso de verdad...

Se preguntó en ese momento si ese beso podría contar como su primero. Inmediatamente desechó la idea... Primer beso solo había uno, y en ese instante deseaba que no se hubieran robado tan fácilmente. Sin embargo... tampoco se sintió mal por ello. ¿Por qué...? Por una razón muy simple. Solo Noah había recibido un beso como ese de su parte. Y lo más probable era que solamente él los sintiera, si es que en verdad sentía lo mismo que él. Se agarraba a que sentía los latidos del mayor contra su cuerpo al mismo ritmo que los suyos como a un clavo ardiendo, pensando de ese modo que sentían lo mismo. Y eso le ayudaba a seguir y no derrumbarse por el camino. Pensaba regalarle ese beso hasta el final... como fuera.

Se acercó entonces más a él, impulsado por su abrazo, y no lo pudo evitar. Sus manos, poco a poco, se fueron deslizando por debajo de los suyos hacia su espalda, ascendiendo lentamente hasta llegar a sus hombros, quedando por completo de puntillas, manteniendo el equilibrio gracias a que sus manos no tardaron en localizar sus hombros por detrás y aferrarse a ellos, arqueando la espalda, pegándose a él, levantando el rostro todo lo que fue capaz para poder seguir el beso, entregándose de esa manera plenamente a él. Todos sus gestos transmitían el cariño que le tenía, su... su amor por él. Y no pensaba retenerlos. Ni se sentía capaz de ello.

- Hnn...-emitió un jadeo bajísimo que se le escapó por la nariz debido a lo lleno que se sentía de ese sentimiento en ese instante. No notaba para nada la torpeza del mayor. No teniendo otra cosa en la que centrarse como era el propio Noah. Solo podía pensar en él en lo que durara ese beso, ese abrazo... ese momento que no quería que desapareciera. Deseaba que se detuviera el tiempo y ellos pudieran seguir besándose de esa forma... Deseaba que esa felicidad no se perdiera nunca. Que Noah no se esfumara como el humo... como la última vez.
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Re: Darkness is not forever (Niki)

Mensaje por Noah Valdis el Vie Ago 03, 2012 7:16 pm

Se sentía torpe... tremendamente torpe. Nunca había experimentado un beso así y era como si no supiera de qué manera responder a él, lo que no hacía sino aumentar su sonrojo por la vergüenza de verse en una situación como aquella. No era la primera vez que daba o recibía un beso, pero a diferencia de aquellos, éste no tenía la pasión, fervor u otra intención que no fuera el más puro cariño. Era tan diferente, tan especial... Y la boca de Niki era una delicia. Conforme dejaban de limitarse a acariciarse mutuamente con los labios y tomaban más confianza, permitiendo a sus lenguas tomar partido y explorar la boca contraria, ladeando la cabeza para acceder, iba notando esa sensación. Un cosquilleo intenso que comenzaba en su lengua y labios, se extendía por su rostro y pasaba luego a invadir violentamente todo su cuerpo, poniéndole la carne de gallina y haciéndole estremecer. Era nuevo, totalmente desconocido para él hasta el momento, esa forma de besarse lenta y suave, explorando la boca del chico... Nunca lo había experimentado. Y... le gustaba. La boca de Niki... le encantaba.

Impulsadas por las manos del menor abrazándole, las suyas respondieron estrechándole más contra sí, obligando al chico inconscientemente a forzar más esa postura de puntillas para que llegara hasta sus labios. Su mente estaba en blanco; había dejado de hacerse preguntas, totalmente innecesarias ahora mismo. Sólo le ocupaba Niki... Su sabor, su olor y ese calor que le llenaba por dentro. Hacía muchísimo tiempo que no le invadía una sensación como aquella, de absoluta calma y serenidad, una sensación que le hacía desear con toda su alma pegarse a la persona que en ese momento sostenía entre sus brazos. Notó, pese a estar absorto en el beso, las dificultades del menor para alcanzarle por culpa de esa postura y, dejándose guiar por los impulsos de su cuerpo, se agachó un poco para rodear por debajo de los brazos a Niki con los suyos y abrazarle estrechamente. Le aupó un poco, aprovechando su pequeño peso para elevarle, esperando que el chico reaccionara agarrándosele para no caer. Era como una plumilla.

Teniéndole ahora abrazado así, sin cortar el beso, esa sensación de antes se iba haciendo más y más fuerte. Un calor pleno, tan agradable e intenso que se extendía por su cuerpo llevándose consigo y eliminando ese veneno que estuvo invadiéndole durante semanas, ahora carente de todo sentido, y expulsado de su cuerpo para ser sustituido por aquélla. Puede que en ese momento no lo recordara, pero en su más profundo interior sabía bien cuánto tiempo hacía desde que esa misma sensación apareciera en él por primera vez: dos años, cinco meses y veintidós días exactamente. Su naturaleza era la misma aunque el causante hubiera sido otro... Y si se hubiese parado a recordarla en ese momento, si Niki no estuviera ocupando su mente con tanta firmeza que le era imposible pensar... Sabría qué era lo que estaba sintiendo de verdad.

Despacio, como todo el tiempo, le fue bajando de nuevo al suelo. Cortó con suma suavidad el beso, separándose apenas de sus labios pero notando aún durante varios segundos el cosquilleo del beso como si siguiera inmerso en él. No le dejó alejarse, pues de nuevo le abrazó, ladeado la cabeza y posando la mejilla en su suave cabellera rubia, reclamándole con los brazos junto a él como si quisiera fundirse con su cuerpo. No podía permitirse tenerle nada lejos, después de tanto tiempo así. Cerró los ojos y suspiró. Era su niño... en múltiples formas de expresión. Ejercía una especie de papel de hermano mayor, protector y amigo con él... Pero nunca le había parecido que fuera una unión tan fuerte. Desde un punto de vista más objetivo, tampoco se conocían tanto... hasta el momento sólo habían coincidido de pura casualidad... Sólo esta visita había sido, de todas, intencionada. No sabían casi nada el uno del otro... Niki aún menos de Noah que al contrario... Él por lo menos era consciente de un pasado desagradable por parte del pequeño que le había dejado un miedo inborrable... Pero ya era hora de que eso acabara. Noah se lo había prometido...

-Nunca dejaré que te vuelvan a hacer daño... -musitó con voz queda, sin moverse un ápice-... Estaré ahí para protegerte... te lo juro. -su penosa actuación aquel fatídico día, en el cual en lugar de ayudarle fue agravando las cosas para ambos más y más, aún le pesaba en su interior... Eso no había perdón de Niki que enmendara. Tenía que hacerlo él mismo.




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Re: Darkness is not forever (Niki)

Mensaje por Invitado el Dom Ago 05, 2012 12:13 pm

Ese beso... le estaba haciendo sentir de una manera especial. Nunca antes había besado así a nadie, y ahora no podía dejar de sonreír. Ni cortar ese beso tampoco. Acariciaba sus labios con los suyos, con toda la delicadeza que era capaz, como si temiera que por alguna razón, si hacía algo más, Noah se esfumara. Aunque, parecía que ambos iban cogiendo más confianza por cada segundo que pasaba, y lo que había comenzado como un beso tierno, tímido y torpe, ahora se había profundizado hasta el punto de que no separaban los labios para nada y eran sus lenguas las protagonistas de la escena. Resopló por la nariz en cuanto notó su roce con la suya, sintiendo un cosquilleo que se expandió por su cuerpo, y cómo un calor sofocante ascendía a sus mejillas y se iba extendiendo por todo él. Al principio, no pudo por menos que titubear. Aunque terminó por dejarse llevar por el mayor, enredando su lengua en la de él, y acogiéndola en su boca.

- Hn... hnn... -gemía de vez en cuando, sin poderlo contener, ya que ese beso le estaba encantando, y llenando por dentro. Era... muy intenso. Lento, calmo, pero... todo lo que llevaba de trasfondo sentimental le apabullaba y hacía sentir así. Como mareado. Pero era una sensación agradable. No quería que parara nunca.

Cuan fue su sorpresa cuando de repente, el abrazo que Noah le estaba dando, que cada vez era más y más fuerte... se convirtió en un amarre, prácticamente, y le levantó del suelo. Emitió un gemidito, sorprendido, y abrió los ojos, abrazándose a él con fuerza para así no caerse. Y así, sus pies se fueron separando del suelo, hasta que terminó como levitando. Sonrió, casi hasta riendo flojito en el beso. Nunca le habían hecho eso. Y la verdad es que le gustaba mucho. Siguió el beso de ese modo, algo más torpón por estar ahora atento también a estar elevado, pero acostumbrándose poco a poco hasta que se lo devolvió de nuevo con la misma intensidad que antes, llegando incluso a mover los pies de vez en cuando.

Se sentía tan sumamente feliz... que no podía dejar de sonreír estando así. Aferrado al mayor, besándole, sintiendo su corazón latiendo contra su pecho y golpear contra el suyo, pegado al de Noah. Aunque estaba seguro de que el propio iba igual. Y fue en ese momento que empezó a faltarle el aire. Y justo como si el otro lo supiera, le bajó de nuevo a suelo, con una sutileza tal que no se dio cuenta hasta que los dedos de sus pies notaron la presión de éste contra ellos. Pataleó un poquito hasta que llegó a sostenerse de pie otra vez. Aunque no se separó un ápice de él. Su abrazo no se aflojó apenas nada, y sus manos seguían aferrándole. Solo sus labios se separaron, dejando que un leve jadeo escapara de ellos, manteniéndose ya entrecerrados, con la duda de si lanzarse a darle otro beso, esperar, o ver qué pasaría ahora. Hasta que el mayor se le abrazó de esa forma, dejando a Niki algo trastocado. Su corazón se saltó un latido por ello. Y no pudo por menos que cerrar los ojos y suspirar, abrazadito a él, oculto en sus brazos, como si ese fuera el mejor de los refugios en el que pudiera estar.

Y fue entonces, cuando después de unos minutos en silencio, solo escuchándose su respiración y los latidos de su corazón, ya que él podía escuchar ambos debido a su cercanía, la voz de Noah volvió a llegar a él, haciéndole agitarse pro dentro, abrir los ojos, y tragar saliva. Su corazón latía rapidísimo ahora. No sabía cómo interpretar esas palabras. ¿Con qué intención las había dicho...? ¿La de un hermano mayor...? ¿Un amigo...? ¿O lo que él más deseaba, algo más? La cabeza de Niki era un ovillo de dudas sin respuesta, aunque eso tenía fácil arreglo. Solo tenía que confesar lo que sentía él de verdad, y la reacción de Noah sería lo que lo solucionara todo.

- Noah...-Fue lo único que pudo murmurar, en un tembloroso hilo de voz, después de que le dijera aquello, sin moverse de su lado o separarse de él. Empezó a temblar según se iba poniendo más y más nervioso, sintiendo el rubor aumentar en sus mejillas, en contraste con el resto de su cuerpo que parecía estar quedándose helado. Sudor frío. Eso era. Como si estuviera enfrentándose al peor de sus miedos. Notó que se le iban las fuerzas de las piernas, y de no estar abrazado al mayor, seguramente hubiera tenido que buscar algo en lo que apoyarse. Enterró el rostro en su hombro entonces... sintiendo el aliento del mayor en su pelo, sus manos... sintiéndole a él. Las imágenes de diversos recuerdos con Noah invadieron su mente. No eran muchos... pero sin duda, eran los más preciados. Y de todos los vividos, solo le llegó una selección. El primer día que le conoció... cuando amaneció en la cabaña de esquí junto a él y estuvo recostado ese tiempo a su lado... y cuando le dio el colgante que había perdido. Y por último, llegó uno más o menos desagradable. Cuando Noah decidió huir con él en los túneles el día que el profesor de literatura les capturó. Y cómo luego él le cantó una nana para evadirle de su claustrofobia. Eran recuerdos preciados... que lograron darle el empujón que necesitaba. Esa inyección de valor para confesar por fin todo lo que sentía por él. Algo que había nacido desde que le conoció, y poco a poco, evolucionó hasta el punto en el que estaba ahora, creciendo y desarrollándose, como un árbol surge de una minúscula semilla.

Y así... se puso de puntillas. Todo lo que pudo, recayendo su peso en el mayor y abrazándose más a él. Desenterró el rostro de su escondrijo, y apoyó el mentón en su hombro, buscando su oreja, acercándose tanto a ella que seguramente su respiración le golpeara en ella. Cerró los ojos con fuerza, según su corazón alcanzaba una velocidad de vértigo...y abrió la boca, tragando saliva antes de murmurar, en un bajísimo tono de voz debido a su nerviosismo, y al miedo a saber su respuesta. Un hilo tembloroso y titubeante de voz solo para él. Pero que llevaba impreso todo lo que sentía en ese momento.... y que demostró con sus palabras.

- N... Noah... Yo... yo te... Te quie... ro...-le costó Dios y ayuda decirlo, por mucho que fuera lo que más ansiaba decirle desde hacía meses. Apenas fueron unos segundos hablando, y se sintió de inmediato desinflar. Como si se hubiera quitado un gran peso de encima. Débil como se notaba ahora, bajó a apoyar los pies del todo en el suelo, y buscó ahora su pecho para abrazarse a él, pegándose a él de nuevo, pero de otro modo. Agarrándole con todas sus fuerzas. Temiendo que ahora Noah fuera a desaparecer de su lado, por mucho que hubiera jurado, un par de minutos antes, protegerle. Por una simple razón. Él siempre tenía... mala suerte.
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Re: Darkness is not forever (Niki)

Mensaje por Noah Valdis el Vie Ago 17, 2012 1:29 am

No había nada en ese momento en todo el mundo que le hubiera podido separar de Niki. Sus brazos le aferraban con una suavidad y delicadeza que rivalizaban con la firmeza que mostraban sus manos, extendidas sobre la espalda del menor, arrebujando su ropa. Era como si temiera que vinieran a quitárselo. Estaba tenso y relajado al mismo tiempo. Su cuerpo reafirmaba esa sensación manteniendo una guardia constante en su abrazo, mientras que su interior, su corazón, estaba en completa calma. Mantenía los ojos cerrados, inspiraba con lentitud, permitiéndose el lujo al fin de respirar con tranquilidad después de mucho tiempo, e incluso de cuando en cuando, sutil e inconscientemente, deslizaba su mejilla apoyada sobre la cabeza de Niki acariciándola suavemente. Nada hubiera podido separarle... Excepto aquello.

Abrió los ojos como platos al oír sus palabras. Tardíamente, pues con lo que le costó formular la frase entera, él en su ignorancia ante lo que el pequeño trataba de decirle, continuó atrayéndole en su abrazo ayudándole a mantenerse de puntillas al notar cómo le trepaba. No fue por eso hasta escuchar la última palabra que hizo el efecto completo en él. Se quedó congelado. Inmóvil, con el otro cuerpo aún entre sus brazos... y su respiración se esfumó. Su corazón había pegado tal vuelco que pareció pararse después. No estaba seguro... de si se lo había imaginado... O Niki lo había dicho de verdad. Esas palabras golpearon en su interior con el efecto más opuesto del que deberían haber causado. Eran una soga, enroscada alrededor de su pecho que ejercían más y más presión corforme pasaban los segundos, impidiéndole respirar.

No... No quería oírlas. Toda esa calma y ese sosiego anterior desaparecieron de golpe de un modo muy brusco... sumamente injusto. No quería sentirse así, pero... Su mente le jugó una muy mala pasada al escuchar esas palabras. Sus recuerdos le trajeron una imagen muy similar a aquella. Un niño, rubio también, algo mayor de Niki... y frente a él, sin tocarse aunque muy cerca, un joven de mayor edad, de sonrisa amplia y afable. En ese momento tan oportuno, esas mismas palabras tendrían que haber poblado el aire... pero no tuvo valor y lo dejó pasar, pensando que habría otra oportunidad, una en la que se sintiera más valiente. Y no la hubo. El chico se fue... y luego, un tren descarrilado, mucho humo, mucho caos, muchos muertos... Pero sólo uno que le importaba entre ellos. Aquel que nunca llegaría a escuchar de su boca esa frase que se quedó atragantada en su garganta desde entonces para siempre.

Noah no había estado allí el día del accidente. Pero la imagen del rostro del joven ensangrentado pobló sus pesadillas durante meses. Y del mismo modo que nunca tendría la oportunidad de decirle aquellas dos palabras, tampoco volvería a oír su voz ni a ver su sonrisa otra vez. Fue por aquello... que sintió miedo ahora. Apretó los ojos, intentando deshacer esa imagen de su mente, apartarla y volver a recluirla en lo más hondo de sus recuerdos, tratando de no relacionarla para nada con ese instante... Pero no pudo. El efecto que había causado en su cuerpo ya era irreversible. Y debido a él no se sintió capaz de seguir abrazando a Niki más; un intenso sentimiento de ahogo le oprimía el corazón. Lentamente, con cierta torpeza, se apartó de él, le tomó de los hombros y le separó de su pecho, notando en ese momento lo fuerte que se le había abrazado.

El corazón le latía con histeria de nuevo y le costaba coger aire como si éste se hubiera vuelto denso. Se inclinó un poco buscando los ojos de él a su misma altura, escudriñándolos emanando una inquietud a través de los propios que no buscó disimular. Contemplar de nuevo los grandes ojos azules de Niki, en esas circunstancias, le valió una dura punzada de dolor en el pecho. No quiso hacerle daño... Pero en ese instante se sintió tan acorralado que no pudo menos que actuar por propio instinto.

-Niki... ¿qué has dicho...? -inquirió a media voz, algo rasposa.




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Re: Darkness is not forever (Niki)

Mensaje por Invitado el Sáb Ago 18, 2012 1:27 am

Había hecho bien en abrazarle. Ese temor de que desapareciera, no esperaba que fuera realmente a cumplirse. Pero un poco más, y realmente lo hace. Casi en cuanto terminó de decirle aquello... de confesarse a él, de declararle todo lo que sentía por él, la tensión en el cuerpo de Noah aumentó de una manera bestial. Niki se asustó, no pudo evitar hacerlo, y se le aferró todo lo que pudo. Abrió los ojos, aun sonrojado, y le miró de reojo. Pero ahí que siguió encaramado a él, hasta que sintió sus manos sobre sus hombros, apartándole de él, con cuidado, pero con una brusquedad que aun no mostraba. Como si le urgiera apartarle de sí.

- ¿Noah...? -musitó el pequeño en apenas un hilo de voz. Ladeó la cabeza ligeramente al ver su expresión... y sus ojos intentaron buscar los suyos, pero parecían estar en un punto lejos de él al cual no podía alcanzar. Empezó de repente a sentirse preocupado. Y temeroso. Ese miedo que había tenido antes se concentró en su pecho y oprimió su corazón. ¿Acaso había dicho algo malo...? No entendía por qué el rostro de Noah había cambiado tanto. Por qué se mostraba ahora tan lejano, tan frío... y sobretodo, sin decir nada.

Hasta que lo dijo. Y casi que prefirió que permaneciera en silencio. La capacidad de Niki para leer en las voces ajenas le transmitió algo por parte de Noah que le produjo escalofríos. Iba muy bien todo... demasiado bien. ¿Cómo podía pedir que todo le fuera bien...? Su suerte había sido truncada hacía mucho tiempo, y parecía no estar dispuesta a cambiar. Cerró los ojos, y cuando los abrió, clavó en Noah unos ojos enormes y casi llorosos, que no contenían para nada lo que estaba sintiendo. Miedo. Un tremendo miedo a haber hecho... o dicho, más bien, algo malo.

- Dije.. que... que te quiero...-repitió el pequeño entonces en un murmullo de voz, tras tragar saliva, pues parecía que su voz no estaba dispuesta a salir a la luz. Como si se culpara a sí misma de que Noah estuviera ahora en ese estado que no le gustaba para nada ver. Retrocedió un paso, alejándose de él, agarrándose las manos delante de su cuerpecito. Por momentos se sentía.... pequeño. Muy pequeño y frágil.- N... Noah... ¿Qué te pasa...? Por favor... dime algo...

Y en ese momento... algo cambió de repente en Niki. Sus ojos pasaron a clavarse en el suelo, y ese sentimiento de culpa que esos meses había proliferado tanto en él volvió a la carga, haciéndose con su frágil mente. Le entraron ganas de llorar, y suspiró hondo. Tenía miedo... pero sobretodo, se sentía triste. Muy triste al tomarse el silencio del mayor como una negativa rotunda a lo que le había dicho. No comprendía... el por qué de su reacción.

- Si es que.... ¿para qué abriré yo la boca...? No aprendo...-murmuró para sí, mordiéndose el labio inferior para soportar la inminente llantina. Aun no lloraba... pero notaba el nudo de su garganta crecer.
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Re: Darkness is not forever (Niki)

Mensaje por Noah Valdis el Lun Sep 03, 2012 9:11 pm

Buscó los ojos de Niki mientras esperaba su respuesta, sin que el pulso brusco de su corazón variara lo más mínimo. Su cabeza era un completo caos en ese momento; no sabía exactamente qué esperaba que el chico contestara. Le había oído a la perfección... pero algo dentro de él necesitaba... Una explicación. Que le tradujeran a un idioma que pudiera comprender el significado de aquella frase. No entendía por qué, pero las palabras de Niki no le habían sentado bien. Tanto odio e indiferencia acumulados durante años, evitando cualquier contacto puramente necesario con nadie, no le habían preparado para aquello. Después de la última vez, después de perder a la única persona a la que habría amado sin tener siquiera la oportunidad de decírselo y de saber si era correspondido, se había deshecho de esa parte de sí capaz de sentir nada por nadie, ni cariño, ni afecto, ni amor. Era un agujero en su corazón que se había abierto al marcharse el hueco que ocupaba esa persona. Nunca había querido volver a albergar ese tipo de sentimientos en él, los aborrecía como si le quemaran por dentro... ¿Para qué? ¿Para que luego se los quitaran?

Pero, al parecer, no se había construido una barrera tan sólida como él creía, o expulsado esos sentimientos de su interior completamente. Ese recuerdo del dolor que provocaba seguía ahí, y Niki, sin saberlo, lo había reactivado, cruzando una línea que a Noah... le daba miedo. Y no podía evitar en ese momento estar aterrado hasta los huesos. Él no había buscado aquello, de verdad... ¿En qué momento dejó que sucediera? ¿Era realmente lo que él pensaba lo que sentía Niki...? No había otras palabras que pudieran confundirse con aquellas, ¿o sí? Y de ser así... ¿Qué sentía Noah? ¿Qué sentía él...? Nunca... se lo había planteado...

Su respuesta le golpeó con un punzante dolor en el pecho. La voz de Niki... transmitía miedo. Le soltó los hombros cuando éste se alejó de él lentamente, pero no se incorporó aún. Se quedó donde estaba, mirándole aún a los ojos, observando ahora con el corazón encogido la reacción que había provocado en Niki. Sintió vergüenza en ese instante; se sintió miserable, por ser tan transparente y no haber sabido medirse antes de liberar su reacción. Cerró los ojos, bajando la cabeza y negando para sí con ella. Mal, muy mal... No podía actuar así con él... Con Niki no. Estaba siendo cruel. Ahora él era un chico dolido, y en lugar de liberarle, Noah le provocaba más dolor. Volvió a mirarle a los ojos y a acercarse a él, salvando la distancia que el menor había ampliado entre ambos para volver a tomarle de los hombros con suavidad, tratando entonces de enmendar su error... Aunque sin saber que iba a empeorar las cosas.

-Ey... ey, Niki, espera... No... no pasa nada... -murmuró titubeante, interrumpiéndole en su soliloquio para que no siguiera con aquello. Aún estaba a tiempo de arreglarlo antes de que fuera a peor. No quería hacerle daño, de verdad que no quería... Solamente...- ... Sólo... dime... porqué has dicho eso, ¿qué... querías...?

No terminó de formular la pregunta, no llegó a incluir la palabra "decir". Pero la voz se le había acabado. No sólo por contemplar aquella expresión compungida en el rostro de Niki, como si acabara de hacer algo malo. Sino porque su propio corazón no le dejaba respirar. La pregunta estaba de más, pues el significado de esas palabras venía más implícito que en ningunas otras. Pero para Noah no era tan sencillo. Le costaba comprenderlas. Y antes que confirmar sus temores, quería asegurarse de ellos... Por el pequeño.




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Re: Darkness is not forever (Niki)

Mensaje por Invitado el Miér Sep 05, 2012 11:30 pm

Llorar. En su vida había tenido unas ganas tan fuertes de llorar tanto. Ver a Noah así, solo por esas dos palabras que dijo al abrirle el corazón... le destrozaba. Le estaba partiendo en mil pedazos. Sentía un nudo en su garganta cada vez más fuerte, el cual hasta le impedía respirar como es debido, razón por la cual el pequeño se veía obligado a jadear, o directamente, a hiperventilar, como veía que terminaría haciendo como eso siguiera así. Sentía las lágrimas agolpándose en sus ojos. Pero él las contenía, plenamente concentrado en una sola cosa. No llorar. No quería llorar. A Noah no le gustaba verle llorar, y él haría lo que fuera por él. Sin embargo... no le resultaba tarea fácil. Ese nudo cada vez dolía más, y empezaba a notar un peso en su pecho cada vez más fuerte. ¿Podía ser su corazón al partirse? ¿Así se sentía? Es posible...

Decidió entonces, para alejarse un poco de aquello, ya que no sabía cuánto podría aguantar sin llorar, darse la vuelta e ir a sentarse a la cama, ya que las piernas no hacían más que temblarle. Se notaba... helado. Tenía las manos y los pies helados, y estaba seguro de estar hasta lívido, debido a esa sensación que le dio antes de susto. De temor. De que uno de sus mayores temores se cumpliera... perder a Noah. Y lo estaba logrando. Sin embargo, antes de que pudiera dar dos pasos, sintió las manos del mayor tomándole de los hombros, reteniéndole. Enfocó en él esas orbes suyas, enromes, humedecidas de nuevo. Solo que esta vez, el motivo era diferente. Mucho. Por no hablar... que su depresión seguía ahí. Pinchándole. Atrayéndole de nuevo a ese pozo que había cavado hacía meses. Esa depresión tardaría en írsele otros tantos meses...

Recordó entonces lo mal que se sentía ese invierno cuando la salida a la nieve. Las palabras que le dijera a Noah, las que él le dijo, y las que él mismo se decía para sí. Recordó que se autollamaba "parásito". Pues... parecía no estar equivocado, después de todo. Lo había estado siendo todo este tiempo, lo seguía siendo. En esos momentos llegó a desear que Noah le hubiera atropellado mejor con su tabla. O que no lo hubiera hecho y hubiera terminado perdido en ese bosque, terminando por congelarse en el hielo. Ladeó la cabeza al escuchar sus palabras. Sin comprender. No era capaz de entender lo que intentaba decirle. Hasta que terminó por negar con la cabeza y tirar de nuevo hacia atrás, zafándose otra vez de su agarre. Y... llegando a su límite, volviendo a alzar la voz, la cual sonó ronca y entrecortada por el esfuerzo de no llorar.

- ¿C... cómo que... qué quería...? Noah... yo... solo te he dicho... que te quiero, nada más. No... busco nada. No... quiero más que me correspondas, ¿qué voy a querer? -Fue decir esas palabras y empezar a llorar. En silencio, y sin darse cuenta. Pero ya no podía contenerse. Ese dolor en el pecho era demasiado intenso, y su corazón latía muy deprisa, al borde de salirse... o romperse. Su voz se fue bajando poco a poco según empezaba a llorar, entrecortándose más, obligándole a hacer mil paradas y a tartamudear. Cargada de tristeza, pena... y miedo por lo que podía haber desencadenado en Noah. Por perderle por ello.- Yo... yo... no hay nada que explicar en ello... es todo lo que siento... por ti... nada más... Pensé... pensé que sentías lo mismo... y... lo dije. Pero olvídalo, ¡da igual...! Era demasiado pedir... que alguien pudiera quererme de este modo... que me diera cariño... como nunca he sentido... pero... si no lo entiendes... no sirve de nada. ¡Olvídalo, no dije nada....! no debí hacerlo...

Fue soltar el discurso, al borde de la histeria, y alejarse más de él, dando la vuelta a la cama para sentarse en el lado contrario. El más alejado de Noah, dandole la espalda para no mirarle, ni que él pudiera verle llorar. Justo donde estaba cuando entró el mayor a la habitación. Se hizo una bola, sollozando en silencio... culpándose de nuevo de todo aquello, de todo lo previo, y tildándose de nuevo de débil y de idiota. no debería haberse enamorado... si sabía que nadie podría corresponderle. Tenía la mala suerte de que todos a los que quería terminaban alejados de él. Y Noah... parecía que sería igual.
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Re: Darkness is not forever (Niki)

Mensaje por Noah Valdis el Mar Sep 18, 2012 8:45 pm

A cada palabra pronunciada por Niki se sentía hundir más, ahogarse en una oscuridad asfixiante de ver lo que había conseguido con su estúpida pregunta. Le escuchó, incapaz de interrumpirle, de hacerle parar y evitar que se hiciera más daño con cada segundo que pasaba. No entendía cómo había podido generar algo así...

Se había asustado, era eso, estaba asustado de oír lo que Niki le había dicho. No... de oírlo no, no eran más que palabras. Más bien por lo que significaban. Saberse objeto de amor por parte de alguien, saber que existía la posibilidad de que significara para Niki lo que... Ezra... significó para él. Algo que sólo le provocó dolor, desesperanza, vacío y un continuo desasosiego que no se calmaría ya nunca, pues el hueco que había dejado al marcharse, sin poder despedirse, sin poder decirle lo que sentía de verdad, sin tener la oportunidad de decirle que le amaba... y amarle de verdad... Dolía como el primer día cada vez que alguien lo estimulaba y le hacía recordar. No quería... volver a sentirlo. Y jamás se lo desearía a nadie. Y a Niki... menos que a nadie.

Pero... le preguntaba si le correspondía. ¿Cómo podía saberlo? Hacía tanto tiempo, y sólo había sido doloroso... No algo tan especial, tan único como lo que tenía con Niki. ¿Era eso amor? ¡Ojalá existiera alguna jodida señal que lo indicara al momento! Pues Noah era tan ignorante en ese sentido que se sentía incapaz de poner orden ni nombre a lo que sentía. Claro que le quería, el aprecio que sentía por él era mucho mayor que el que profesara a cualquier otra persona que conociera allí dentro. Por nada del mundo, estaba tan seguro como hacía unos minutos, mientras le abrazaba, querría volver a estar lejos de él. Niki parecía muy seguro de lo que sentía... ¿Qué era lo que el menor veía que él no?

No pudo evitar que el chiquillo se apartara de él, escurriéndose de sus dedos y dejándole sin tocar más que aire. Aún le costó unos segundos más reaccionar completamente, chocado por la reacción de Niki y su voz aún flotando en su cabeza como un puñal que llevara escrito su nombre, pues si había surgido era por su culpa. Cuando al fin fue capaz, se incorporó y no dudó en acercarse a Niki, volteando la cama para colocarse a su frente. Se arrodilló delante de sus piernas para mirarle a los ojos de nuevo, con una mirada que denotaba su ansiedad, su inquietud... Tenía que arreglar eso o le perdería de nuevo, y esta vez para siempre. Apoyó las manos en sus piernas y le habló con voz titubeante, pero sincera.

-Niki no, no, ¡no digas eso! -insistió varias veces tratando de hacer que esas erróneas conclusiones salieran de su cabeza- No... no me malinterpretes, por favor... -alzó la mano según su voz se tornaba más débil con esa ultima frase y le acarició la cara con mucha levedad, demostrándole que aún seguía ahí- ... Basta... No vuelvas a decir eso... -bajó la cabeza suspirando, avergonzado entonces- ...Perdona... no he debido decir lo que he dicho... No... No es fácil de explicar... -se interrumpió, manejando su mente a toda velocidad para intentar dar con la explicacion adecuada y hacer ver realmente a Niki cómo se sentía antes de que le juzgara de algo que no quería ser.




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Re: Darkness is not forever (Niki)

Mensaje por Invitado el Mar Sep 18, 2012 11:27 pm

El temblor que antes había intentado controlar se adueñó de su cuerpo. Como una hoja en Otoño, empezó a temblar de una manera cada vez más alarmante, casi parecía hasta una tiritera. El dolor que inundaba su corazón se iba expandiendo por su interior, deslizándose por su sistema circulatorio como si de ponzoña se tratase, tornando su roja sangre de color negro. O así lo imaginaba él, pues era la única explicación que podía darle a que lo sentía cada vez de manera más intensa. La oscuridad le rodeaba. Y se sentía hundir por momentos en ese pozo que había cavado hacía tanto tiempo y que no había logrado tapar. Cualquiera pensaría que estaba siendo exagerado al comportarse así. Solo le había rechazado, miles de personas sufrían eso a diario. Pero no era eso lo que le estaba pinchando por dentro... no. Era el rostro atemorizado de Noah cuando se confesó hace unos minutos. Esa reacción le había transmitido que había algo mucho más profundo que él no conocía ni podía comprender que estaba lejos de su alcance, dormía dentro de Noah, y que le hacía daño. Y encima, había sido culpa suya que despertara. Desde que cayera en su depresión, mantenerse en la "luz" se había convertido en una ardua tarea para Niki. Ya que esa luz eran las cosas que le hacían feliz. Noah era una de las mayores cosas que le hacían feliz. La más importante. Y ahora le estaba viendo desaparecer ante sus ojos, hundiéndole en la oscuridad más profunda.

En su cabecita, el pequeño volvió a culparse de todo y de más. De inútil, de bocazas, de débil, de llorón... todo lo malo que pasaba por su mente lo tenía él. Por esa razón, cuando el mayor se arrodilló delante de él y Niki levantó los ojos para enfocar los suyos, su mirada no era hueca, como otras veces en las que se había hundido en la más profunda tristeza. No... esa vez no es que estuviera falto de sentimientos. Era más bien todo lo contrario. Los desbordaba. Sentía cómo su corazón se partía en mil pedazos, desparramándose, siendo cada uno de ellos un cacho de todo lo que sentía. Aunque lo que sus ojos transmitían era un dolor profundo e intenso. Fruto de todo ello. Negó con la cabeza, una y otra vez, como si todo lo que el mayor dijera no pudiera arreglar nada. No. Había metido la pata hasta el fondo, la culpa era suya, fuera lo que fuera lo que carcomía a Noah por dentro había sido él quien lo había despertado. Solo él era el responsable. Y por tanto, el que debía soportar la carga de haberle hecho daño. Carga que le estaba hundiendo por momentos, al no ser lo suficientemente fuerte como para aguantarla. Cada palabra emitida por Noah era como un puñal clavado en su pecho. Y su mirada era aun peor. Podía ver la angustia en sus ojos, y no lo soportaba. Todo eso era culpa suya... ¡su culpa!

Tragó saliva, negando aun con la cabeza. No quería mirarle. El mayor decía que no lo malinterpretara... Sí. Eso era lo que todos decían. Con tal de no explicar las cosas, se decía eso y listo. Total, era un niño pequeño, no lo iba a entender de todos modos, ¿para qué esforzarse? Eso era lo que hacían todos. Lo que todos decían antes de dejarle abandonado y tirado como un perrito en la calle en un día de lluvia. A la espera de que alguien le acogiera. Alguien que nunca venía. Pensaba que Noah era ese alguien. Pero parecía haberse equivocado y ser una de las personas que le dejaría tirado de nuevo. No le escuchó. ¿Para qué? No iba a servir para nada. El daño ya estaba hecho, no había vuelta atrás. Podía ver esa angustia en los ojos de Noah crecer. Sabía que era por verle llorar, y que intentaba calmarle, pero sus palabras no llegaban a él. Ya no.

Negó, negó y negó, y retrocedió sobre la cama, haciéndose una bolita temblorosa, abrazándose las rodillas, como un conejito asustado, aparentando la mitad de sí mismo. Lloraba... no podía dejar de llorar. ¿Por qué demonios seguía llorando...? Eso era lo que estaba martirizando a Noah, él no quería que Noah sufriera, ¿Por qué tenía que ser tan débil como para no dejar de llorar? Y ya no pudo más. Cerró los ojos con fuerza, sintiendo un profundo dolor explotar dentro de él... y gritó. Gritó como Noah no volvería a escuchar le gritar, seguramente, interrumpiéndole en su vano intento de calmarle, no queriendo seguir escuchando esas palabras que le dolían más y más.

- ¡¡¡Pues dilo de una vez!!! ¡Me vas a abandonar igual, ¿verdad?! ¡¡No le des más vueltas!! ¡Hazlo y punto! ¡Como todos! -Estaba harto de que los adultos le trataran como su fuera un crío. ¿Difícil de explicar? ¡Qué se lo explicara de la manera más tonta entonces! Pero si no hacía más que decirle eso no solucionaría nada, y solo le estaba haciendo más daño.- ¡¡Siempre es igual, no falla, si algo es difícil de explicar a un niño pequeño... a... a... a un crío, no se explica, no?!! ¡No soy idiota! ¡Si te vas a ir, hazlo, vamos, déjame tirado!
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Re: Darkness is not forever (Niki)

Mensaje por Noah Valdis el Miér Sep 19, 2012 12:54 am

Sus palabras se convertían en ceniza en su boca, cada vez costándole más pronunciarlas por cada sacudida de cabeza con que Niki las negaba una detrás de otra. Y veía por cada una de ellas que, en lugar de enmendar el daño, lo hacía más profundo. Niki no dejaba de llorar... Ni siquiera quería mirarle. Tanto daño le había hecho que ya no quería ni encarar sus ojos. Y esto no hacía sino hundir más y más a Noah. ¿Qué necesitaba para explicarse, de qué manera hacérselo entender, que el fallo no estaba en Niki sino en él? Antes de que pudiera dar con la respuesta, recibió el aplastante rechazo del menor, que con unos gritos desgarradores, cargados de dolor y quebrados por las lágrimas, le abrió los ojos ante lo que verdaderamente estaba pasando dentro del corazón roto de Niki. Y como un accionador... Le dio al fin la respuesta que necesitaba.

-¡¡NIKOLAS!!

Su frustración alcanzó finalmente el punto más álgido. No podía soportar seguir oyendo eso, esas puñaladas una tras otra. Y le cortó de la mejor forma que se le ocurrió entonces, llamando su atención a gritos, reclamándola de golpe con firmeza y contundencia haciéndolo por su nombre completo. Sin saber en qué momento lo hizo, había subido una rodilla a la cama, acercandose al chico y sujetándole las muñecas con sus manos para abrirle y sacarle de ese cascarón en que se había encerrado. Le miró a los ojos con fiereza, de una forma que nunca había hecho para con él, pero que poco a poco fue calmándose, si bien mantuvo una ligera severidad en su rostro a la hora de retomar su voz.

-Basta. No quiero pegarte para que me escuches, como has hecho tú antes conmigo... Pero... Para... Niki -despacio, tiró con suavidad de él para sentarle mejor y que no se cayera hacia atrás, haciendo él lo propio sobre la pierna que ha subido a la cama. Su expresión se suavizó por completo en cuestión de dos segundos con un suspiro calmo, volviendo a mostrar la tenrura inconsciente que sólo le dedicaba a él. Le soltó... y empezó a hablar en serio. Dejando que las palabras fluyeran solas para no pensarlas... y hacerlo lo mejor que podía. Sin pensar.

-No voy a abandonarte -comenzó con seguridad y una voz suave, en contraste con su fiero grito anterior-. Te juré que no lo haría. Hasta hoy, no he roto una promesa. Tú mismo me lo has dicho -le miró a los ojos y aguardó unos segundos de silencio para que comprendiera sus palabras-... Nada de lo que piensas es verdad... Sé que no soy fácil de entender... -musitó más bajo, agachando un poco la cabeza-. Y perdona. Yo sólo... no quiero que pases... por lo que pasé yo.

Automáticamente llevó de nuevo la mano a acariciarle el rostro, muy sutilmente, llevándose con los dedos sus lágrimas y tomándose un pequeño silencio para mirarle. Era un chico tan dulce, tan tierno... Ya se había dado cuenta de ese detalle hacía tiempo. Alguien así, que pese a lo que había sufrido mantenía siempre una sonrisa en el rostro y un amor que entregar a los demás, no merecía pasar aquel tormento.

-... Es muy duro -continuó con voz queda y soltando pocas palabras cada vez, con notorio esfuerzo-... querer a alguien... que ya no existe. Y seré cobarde... pero una vez más creo que no la soportaría. La gente a la que aprecio... tiene la mala costumbre de morirse, Niki -terminó sonriendo con tristeza.




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Re: Darkness is not forever (Niki)

Mensaje por Invitado el Miér Sep 19, 2012 2:02 am

- ¡¡IIIIIIIIIIHHH...!! -chilló, asustado por ese grito que el mayor le pegó, retrocediendo un poco por instinto. No se esperaba un vocinazo así por parte de Noah. La verdad es que la única vez que le había oído alzar la voz había sido cuando el profesor de Literatura les atacara, borracho, en las calles del pueblo. Pero ni aun en esa situación el mayor había gritado de ese modo. Además... de que solamente había una persona que, hasta el momento, le hubiera gritado así. Y esa era su propia hermana. Curiosamente, el día que le tuvo que llevar a casa en shock cuando le violaron entre tres en un callejón. Vamos... el día que toda su vida cambió, y suceso por el cual decidió dejar la música y abandonar a su familia para irse a estudiar a ese lugar.

Asustado como estaba, hubiera saltado de la cama de no ser por que el mayor le estaba sujetando de las muñecas. Se retorció un poco, pero según le escuchaba hablar, sentía que más le valía quedarse quietecito y escucharle. Le había enfadado... y eso era malo. La gente hacía cosas que no quería cuando se enfadaba. Además, de que todos los que se habían enfadado con él en ese lugar habían terminado por hacerle daño. Con el rostro compungido, le miró a los ojos, escuchándole, quieto como una estatua y con las manitas cerradas en puños. Y así fue como vio que poco a poco el gesto del mayor se iba relajando y suavizando, al igual que el tono de su voz, lo cual agradeció por encima de todo.

Sin embargo, aun después de escuchar toda su historia, seguía tenso. Sí... tenía que admitir que le daba mucha pena, y que esa expresión de tristeza en su rostro le rompió en mil pedazos. Pero... según hablaba, se notó enervar. Era la primera vez que le pasaba, enfadarse así tan de repente. Sobretodo después de haber estado llorando a moco tendido. Parecía que Noah lograba sacar de él las reacciones más insospechadas. Le miró, frunciendo el ceño. Y no se cortó con lo que le dijo, enfadado como estaba. Esas palabras le salieron del alma.

- ¿Y qué...? ¡Me da igual! Eso es pasado... el pasado es pasado... ¿crees que eres el único que lo ha pasado mal?... ¿Realmente quieres que te cuente todo por lo que he llegado yo a pasar? Puede que no pueda compararse en el sentido de que nadie murió... pero... he sufrido más de lo que puedes llegar a imaginarte. Por gente... ¡como tú! ¡De tu misma edad! Si hiciera como tú, ahora mismo no estaría delante de ti, pues ni siquiera querría hablar contigo o tenerte cerca...

Cerró los ojos, suspirando, pensando a la vez en sus mismas palabras. Ahora que lo pensaba... él era así antes. Antes de conocer a Noah. Temía a los adolescentes de la franja de edad que encajaba en la que entraban los violadores que le hicieron tanto daño. Tal fue el shock que llegó a tener. Sin embargo... Noah le cambió. Le demostró que no todo el mundo era igual. Que podía confiar en él, y también en las demás personas. Y desde ese momento, su vida había sido mucho mejor. Lo había pasado mal por diversos motivos, pero... si no hubiera hablado con él esa mañana en los jardines, seguramente siguiera tan deprimido como antes. O, directamente, ya no estuviera allí. Tomó entonces una nueva resolución. Ayudaría a Noah a superar ese trauma. Lograría arrancarle esos pensamientos. Por las reacciones del mayor... podía leer que sentía lo mismo que él, solo que no quería reconocerlo por miedo a... perderle. No. Eso tenía que cambiar. Aunque prácticamente tuviera que obligarle a ello, pero le metería en la cabeza la verdad. Tenía que sacarle de ese ovillo que él mismo había montado. Él... y sus recuerdos.

- El pasado... está ahí.-continuó la charla, con voz suave, sonriéndole levemente.- Para que lo recordemos. Pero no debe condicionar el futuro. Qué todos a los que quieres mueren? No me condenes tan pronto a la muerte, Noah... no pienso hacerlo. No decidas por mí... Porque yo... estaría dispuesto a dar la vida por ti si hiciera falta. Me correspondas... o no. Si mi destino es morir ¡lo aceptaré de buena gana...! Pero... no decidas por mi. Si... Si sigues... pensando eso... es lo mismo que si me abandonaras, ¿sabes? Piénsalo... Yo... solo soy feliz contigo, Noah... Nunca me he sentido tan bien, tan a salvo...
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Re: Darkness is not forever (Niki)

Mensaje por Noah Valdis el Jue Sep 27, 2012 8:25 pm

Le dejó pasmado con esa reacción tan adversa por parte de Niki. No esperaba que le compadeciera o le consolara, es más, agradecía que no lo hubiera hecho... Pero esa otra respuesta desde luego la esperaba aún menos. El Niki que él conocía parecía estar madurando dentro de esa habitación en cuestión de diez minutos. Pero pasaba de golpe de tales estados a otros que hasta le asustaba. Se quedó boqueabierto ante la bronca que le espetó. Parecía tener una propensión a ser sermoneado por chicos menores que él.

No se atrevió a decir nada ante los argumentos de Niki y la serie de razones que le expuso... aunque no lograra llegar a entender del todo sus palabras. Quizás fuese posible que llevara tanto tiempo encerrado dentro de sí mismo que no era capaz de mirar más lejos de sus propias convicciones, incapaz por ello de alcanzar la forma de ver que Niki le propuso. Su corazón se hallaba rodeado de un muro y una cadena de alambre de espino que lo habían vuelto áspero y reacio a cualquier voz exterior. No quería volver a sangrar por alguien... Eso era miedo y lo sabía. ¿Pero cómo podía evitarlo? Llevaba con ese miedo desde hacía demasiado tiempo y no era un miedo fácil de superar. Precisamente era el que controlaba su vida y su carácter, por el cual rechazaba hacer amigos y coger cariño a la gente. Porque, si tarde o temprano habrían de separarse... ¿Para qué predisponer ese dolor?

Sin embargo, la decisión en los ojos de Niki le hizo flaquear por unos instantes. Sintió envidia... querría poder ver las cosas como lo hacía él. Pese a ello, aunque le costara entender del todo sus palabras y abrir la mente a su punto de vista, hubo una cosa que el chico le dejó clara con su ultima frase: No podía abandonarle. Se lo juró y no volvería a romper su promesa. "Ojalá no me quisieras..." Pensó para sí mientras le miraba a los ojos, escuchando una afirmación tras otra por parte del menor de lo mucho que significaba para él. "Te mereces algo mejor que yo". Guardó para sí aquel pensamiento mientras desviaba la mirada como si temiera que fuera a leerlo en sus ojos, pues temía que de expresarlo en voz alta se ganara otro tortazo. Niki le quería firmemente a su lado... No le dejaría alejarse... Y si era eso lo que él deseaba... ¿quién era Noah para negárselo?

En aquel caso, podía decirle tantas veces como deseara que le quería. Si a Niki le hacía sentirse mejor o si lo necesitaba. ¿Qué mas daba? ... Tampoco era... tan terrible escuchárselo decir... ¿no?

Terminó bajando la cabeza, cerrando los ojos y esbozando una leve sonrisa avergonzada. "Soy una mala persona", musitó para sí negando con la cabeza levemente de un lado a otro recordando sus erróneas reacciones y palabras de hacía unos minutos y su obstinación. Volvió a encararle al fin, regalándole una mirada suave y una tímida sonrisa, de esas suyas que parecían temer dejarse ver, y tal como hizo en una ocasión, alargó una mano y la posó en su cabecita rubia para revolverla con cariño.

-... Tú ganas, Niki. Lo intentaré. Soy tuyo.


Última edición por Noah Valdis el Miér Mar 06, 2013 4:21 pm, editado 1 vez




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Re: Darkness is not forever (Niki)

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